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Primer Pez:

Tomo el tren en la Estación Limache y, luego de una hora de viaje disfrutando del paisaje, me bajo en la Estación Bellavista del Puerto. Comienza mi paseo veraniego por Valparaíso de mis amores. Subo al Cerro Alegre por el ascensor Reina Victoria, comparto con los turistas de verano y amistosos lugareños los atractivos del Paseo Dimalow: una hermosa vista hacia el mar nos regala promesas de un día luminoso, lleno de sol. Sigo por Almirante Montt hasta Lautaro Rosas y bajo hacia el Paseo Yugoslavo: terraza donde la vida está de fiesta, cafés, dibujantes que inmortalizan rostros para llevar de recuerdo, artesanos. 

Me detengo en la estupenda librería del Fondo de Cultura Económica, frente a la Estación El Peral. Junto a una excelente colección de libros diversos, reviso muchas portadas de registros sobre la vida, gente y lugares característicos del primer puerto de Chile: me atraen aquellas que ilustran escenas de pescadores y caletas. Un flash pasa por mi mente: la pesca milagrosa, echando las redes con fe. Y también, se instala en mi cerebro la multiplicación de los panes y peces.

Segundo Pez:

Mediodía. Me han recomendado visitar el nuevo Centro Cultural y Gastronómico que se inauguró hace algunos meses en el Cerro Concepción, donde estuvo anteriormente el Colegio Alemán. Allí destaca ahora el Museo del Inmigrante, una historia vívida de la memoria porteña. En más de 1.850 metros cuadrados se puede disfrutar de una experiencia única en un recorrido <<inmersivo>>: la huella de alemanes, ingleses, italianos, españoles, árabes y muchos otros, queda marcada en uno de los museos más modernos de Chile. Con una tecnología de última generación, vamos caminando junto a escenas de barcos que llegan al puerto durante los siglos XIX y XX con familias que vienen a ofrecer sus oficios, profesiones, emprendimientos, todo su entusiasmo para aportar al crecimiento de este maravilloso puerto que llegó a ser el más importante de Sudamérica en sus momentos de gloria.

Al término de la visita, me instalo en el Café y Pastelería Stefani, versión renovada del que se inauguró en 1951 en calle Condell, frente a la Plaza Victoria. Ahora también participa de este centro donde la cultura, la historia y la buena mesa se abrazan para anunciar lo que sus creadores llaman Destino Valparaíso. Junto al aroma de un delicioso café arábico, me introduzco en la lectura de Lucila, de la escritora Patricia Cerda, un hermoso libro sobre Gabriela Mistral que relata parte de su vida como poeta y maestra con motivo de su visita a Chile en septiembre de 1954. Había sido galardonada con el Premio Nobel en 1945 y con el Premio Nacional de Literatura en 1951.

Recuerdo un encuentro con Patricia Cerda hace pocos años atrás. Fue en la Casa Lumbre de Limache, donde se reunió con un grupo de amantes de la literatura para conversar sobre su obra y su futuro trabajo histórico-literario: su plan era escribir un libro sobre la poeta chilena. A los pocos días viajó a Los Andes para conocer la casa donde Gabriela escribió los famosos Sonetos de la Muerte. Vivió allí, en el barrio Coquimbito, entre 1912 y 1918. 

El alma se va alimentando de recuerdos, experiencias. La multiplicación de los peces sigue haciendo milagros y nos sacia del hambre de belleza y paz.

Nos sigue el aire marino / con un estremecimiento, / alimento suyo y de hombres / de mar picado y de cedro. 

(Concón, Poema de Chile, Gabriela Mistral).

Tercer Pez:

Es hora de almuerzo. En la calle Concepción, del cerro del mismo nombre, y a dos cuadras del Centro Destino Valparaíso, se ubica el restorán Tres Peces, muy recomendado por los entendidos en gastronomía. Estoy invitado por mi hija. Nos recibe Meyling Tang, una de las socias de este emprendimiento junto a la chef Paula Baez: al recibirnos, después de los saludos de rigor, nos dicen que <<llevamos 8 años de funcionamiento de este restaurante de pesca responsable y 2 años con una pescadería móvil. Nos abastecemos a través de 40 caletas ubicadas a lo largo costero del territorio chileno. Trabajamos 100% con pesca artesanal>>. 

El lugar es muy acogedor y ahora está repleto de comensales que disfrutan de un variado menú, entre platos que Paula prepara con mucho cariño: pescados, mariscos, crustáceos y algas que se transforman en las delicias del público que hoy se reúne aquí: chupes, caldillos, ceviches: <<Ofrecemos una diversidad de alimentos, según lo que sale del bote, respetando las temporadas y vedas>>. Nosotros pedimos unos tiraditos de vidriola de Juan Fernández y empanadas de mariscos.

¿Alguna receta en especial?, preguntamos. Paula nos invita a visitar su página web donde encontraremos más de alguna sorpresa. Más tarde, busco esos secretos y me encuentro con las indicaciones para preparar un chupe de navajuelas, una variación de los chupes tradicionales. Es una especie de guiso o sopa espesa originaria de América del Sur, muy popular en Chile y Perú. Entre los ingredientes clave que se necesitan, además de la porción necesaria de este molusco bivalvo, están una media marraqueta -o pan batido como se la llama en el puerto-, cebolla, ajo, mantequilla, crema, queso mantecoso, perejil, sal -el potenciador del sabor-, pimienta, merquén y un poquito de vino blanco. Y aquí van las indicaciones de Paula: <<Sudar la cebolla y el ajo en mantequilla hasta que estén transparentes. Agregar las navajuelas enteras y mezclar, dejar que tomen temperatura, luego apagar con vino blanco e incorporar el pan y mezclar. Agregar la crema, el queso y el perejil, dejar cocinar por 5 minutos. Porcionar en pocillos de greda, recipientes para horno o en una asadera, poner queso rallado encima y llevar al horno para gratinar>>.

Inténtelo, puede sorprender a su familia y amigos con un rico guiso. Entonces podrá comprobar, entre otros logros, por qué Tres Peces fue el ganador del Premio Nacional de Innovación Alimentaria 2024 en la categoría Sistemas Sostenibles y Cero Residuo.

Cuando un buen alimento nos deja plena el alma, el corazón y el cuerpo entero, lo agradece nuestra casa y hogar. Es la multiplicación de los peces y los panes que nos ayudan a encontrar esa belleza de la vida que anhelamos en este mundo.

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