RECUERDOS EN EL TREN
RECUERDOS EN EL TREN
POR EUGENIO REGIFO
PASAJE DE IDA Y VUELTA
Siempre hay un tren que va a algún lugar. Destino: para unos, la nostalgia. Para otros,cubrir un tramo al trabajo sobre rieles o el descubrimiento de nuevos lugares en rutas de emotivas experiencias. El pasaje -que incluye paisaje- contempla salida, llegada a destino, regreso. Abordo el tren en la Estación de Puerto Varas. Voy a Puerto Montt. Al llegar, los pasajeros que van al centro de la ciudad suben a buses de acercamiento, los mismos que los traerán de vuelta a la estación para su regreso al punto de inicio del viaje.
La ruta Llanquihue – Puerto Montt inició su servicio en abril de 2025, con cómodos vagones, en los que más de 200 personas disfrutan cada viaje con esta alternativa de conectividad en la región, a lo largo de 27 kilómetros, en poco menos de una hora. Una vez que el tren sale de Llanquihue, decenas de pasajeros lo siguen abordando en su trayecto, con paradas en Puerto Varas y Alerce, hasta detenerse en Puerto Montt. Son 24 servicios diarios que sus usuarios destacan y reconocen muy favorablemente.
EL VIAJE
La experiencia de viajar en tren es cautivante. En el antiguo tren Santiago – Puerto Montt se vivían emociones de todo tipo. Recuerdo en mi niñez un hermoso amanecer sobre el Bío Bío que no dejé de asimilar en silencio a través de la ventana, a un costado de mi asiento, mientras la locomotora a carbón despedía ese humo y olor característicos. La mayoría de los pasajeros dormía. El sol lentamente se asomaba detrás de unas lomas y comenzaba a navegar por el río. Me atraparon luces de madrugada y distintas tonalidades de colores que comenzaban a iluminar un nuevo cielo matutino. Lo que observé y sentí en esos momentos me ha hecho soñar hasta el día de hoy con ese más allá, infinito, cuya vía sobre durmientes no sabemos a dónde nos lleva.
En otra oportunidad, en un viaje nocturno a Chillán, junto a un grupo de artistas invitados por el equipo de un programa de televisión, me pareció haber comido el mejor valdiviano de mi vida. O, tal vez, lo soñé. En el mercado de la ciudad natal de Claudio Arrau, luego de haber descendido del tren para cenar, nos sirvieron este maravilloso caldillo a la chilena que hace resucitar hasta los muertos.
Con el tiempo, revisé la receta tradicional de este plato que tiene distintas preparaciones. Según mis antepasadas -las Rengifo que llegaron a ser famosas por sus recetas a comienzos del siglo XX-, se requiere medio kilo de charqui, una cebolla grande, una cucharada de ají de color, sal, pimienta, una marraqueta (o pan batido como también la llaman), un huevo duro. Se desmenuza el charqui, se lo fríe muy bien sobre el ají de color, se le agrega la cebolla en pluma, los otros aliños y el pan bien picadito y tostado; luego se le añade un litro y medio de agua y el preparado se deja hervir durante un cuarto de hora. Al servir se adorna con rodajas de huevo duro. (Hay otras recetas que sugieren agregar el huevo crudo, a último minuto, al caldo hirviendo para que se cueza).
Resultado: un valdiviano enjundioso que, en esa oportunidad, nos mantendría entre despiertos y soñolientos durante todo el viaje de regreso a la capital, animado por diferentes ronquidos musicales o por una grata charla que se entonaba con uno que otro traguito de vino tinto.
BOLETO AL PATRIMONIO
En mayo recién pasado, se celebró en todo el país el Mes del Patrimonio. Según han sostenido sus creadores y seguidores, se trata de una iniciativa que nació hace 27 años con el “propósito de que toda la comunidad conozca, disfrute y reflexione en torno a nuestra memoria y a los diversos bienes y expresiones de nuestro patrimonio”. Y allí se incluyen las tradiciones populares, la música y poesía, la historia, la literatura, nuestro mar y nuestra cordillera que nos abrazan, nuestros antepasados, la comida chilena…y, también, entre muchas otras vivencias que nos unen, los recuerdos sobre rieles.
Este año hubo cuatro millones y medio de chilenos que quisieron acercarse a alguna de las 3.636 actividades preparadas para celebrar este Mes del Patrimonio bajo el lema “la historia que compartimos”. Entre estas actividades, hubo miles de chilenos que se entusiasmaron en viajar en el Tren del Recuerdo con destino a la costa central, valles o ciudades que los hicieron revivir sueños y despertar el interés por seguir viajando junto a las nuevas generaciones hacia destinos que nos permitan compartir lo que somos como chilenos.