Literatura

“Playlist”

Ernesto González Barnet autor de “Playlist”: “Escribir es bajar el volumen creyendo que alguien llama”

POR FERNANDA SCHELL

Conversamos con el poeta y cineasta Ernesto González Barnert, autor de “Playlist”, libro que cumplió 5 años de su primera edición. Este mezcla la poesía, la música y la realidad cotidiana. El texto se expresa una vida entrometida en libros mezclados con casettes, cd’s, vinilos, mp3 que se van reproduciendo en diferentes historias. 

González también es autor de “Éramos estrellas, éramos música, éramos tiempo” (Mago Editores, 2018), “La antología Ningún hombre es una isla” (Buenos Aires Poetry, 2019), la reedición bilingüe de “Playlist” en Chile (Plaza de Letras, 2019) y EEUU (Floricanto Press, 2019) y “La obra reunida Cinco mamuts en fila” (Plaza de letras, 2020). 

Él ha obtenido por su obra poética el Premio Pablo Neruda de Poesía Joven 2018, Premio Consejo Nacional del Libro a Mejor Obra Inédita 2014, Premio Nacional Eduardo Anguita 2009, Premio de Honor Pablo Neruda de la U. de Valparaíso 2007, además de otros premios, varias menciones y becas. 

Puedes descargar gratis su antología argentina “Ningún hombre es una isla” durante esta pandemia: https://buenosairespoetry.com/2020/04/09/descargar-ningun-hombre-es-una-isla-ernesto-gonzalez-barnert-coleccion-pippa-passes/ o adquirir “Playlist” en versión bilingüe si aún no lo has leído acá: http://www.plazadeletras.cl/producto/playlist-ernesto-gonzalez-barnert/

Para conocer más de su libro “Playlist”, conversamos con él. 

Ernesto González Barnert

F: ¿Cómo surge la idea de crear tu propio playlist?


E: “Porque sé que el olvido no puede con la música, ni con lo que amamos de niños. Tendría 6 o 7 años, las respuestas de mis compañeros a la pregunta de la profesora de qué queríamos ser cuando grandes era ser astronauta, piloto de fórmula 1, futbolista o tenista, presidente, doctora, princesa, ser un pajarito y volar, una mariposa, viajar en el tiempo, besar Joey Mcintyre de los New Kids, milico o paco –siempre hay alguien que quiere ser milico o paco–, tener el auto de «Volver al futuro», más que pescar un tiburón hacerlo mierda, ser profesora, entre las que recuerdo. Yo, que ya me sentaba atrás en el último puesto cuando llegó mi momento pensé en decir que quería una casa propia para mis viejos y los cuatro hermanos, pero al diablo pensé y respondí en un arranque de honestidad brutal que quería ser como Emmanuel. 

“No recordamos días, recordamos momentos”, decía Cesare Pavese. Más allá de la anécdota, desde mis primeros escritos o libros ya había reunido poemas y canciones en una misma experiencia poética, pero asistemáticamente. Para mí tanto la literatura como la música fueron, son y serán esenciales para mi formación y para el que uno es.

Cuando digo música no sólo pienso en canciones, álbumes, sino también en vidas de músicos, videoclips, tocatas, conciertos, la radio (creo que mi lado derecho escucha música AM, el lado izquierdo FM), los cassettes y su inquietante relación con los lápices bic, vinilos o compacts. Así como situaciones donde la música ocurría de fondo o nos decía mucho más mientras guardábamos silencio.

En fin, empecé en algún momento un poco inconscientemente a reunir varios de esta índole sin otra meta que divertirme y soltar la mano, entre otros proyectos escriturales. Al inicio era una labor bastante lúdica y espontánea que siempre se resistió a ser una lista de mis temas de la vida o bacanes. Claramente intenté ser más cool o especial pero no lograba que funcionaran como textos. Más bien venían a mí textos y temas siguiendo su propia lógica que no era la mía. Capté rápidamente que si quería llegar a puerto no podía ser una lista de grandes éxitos o de sandías caladas. Este Playlist me obligaba a ser sincero y me invitaba a perder el control del timón según los caminos a los que me empujaban el recuerdo o la imaginación con cada canción que se me “aparecía” literalmente.

Así los temas operaban tanto en mi consciente como inconsciente según orden de aparición y enroques, sin principio o final. Lo más extraño de este proceso fue darte cuenta que conocía un montón de canciones que no sabía que conocía, que la música es una máquina del tiempo y que una canción que incluso despreciaba en mi fuero interno era central para decir algo que tenía que decir. La poesía como la música dicta, uno obedece”. 

F: ¿Qué quisiste exponer en este libro?

E: “Más que una lista de reproducción quise hacer una “educación sentimental”, crear un espacio donde reencontrarme con mi madre muerta por cáncer, con la que muchas veces nuestra comunicación pasó por la música. Y trabajar mi propio alivio, el consuelo, tras su partida, sin ser un libro down sino up. Además de servir de denuncia: poner anuncios en algunas canciones o álbumes de Youtube es un crimen. Explicar algunos poemas también”.

F: ¿Cómo fue la selección de cada tema y disco?

E: “El trabajo del poeta es más parecido al que hace alguien en un invernadero que una plantación. A la poesía –como la música– no la puedes atrapar. Solo la puedes llevar más adentro tuyo. Escribir es ser un niño esperando un dulce de un extraño. En fin, como te decía, las canciones se me “aparecieron”, no pude escogerlas con pinzas, creo que, salvándome de hacer un libro de canciones rebuscadas, que sólo yo y una docena de escogidos conocemos para presumir de mi melomanía, la vanidoteca, el buen gusto. Escribir es bajar el volumen creyendo que alguien llama. Perdonamos todo menos la estrechez de corazón. Esto último podría ser algo así como el criterio de lo que se queda o lo que va a la papelera”. 

F: ¿Qué significa y cómo fue entrelazar estos dos lenguajes artísticos, es decir, la forma poética y el lenguaje de la música?

E: “Durante largo tiempo este libro Playlist llevó este epígrafe de Alex Turner, vocalista de los Monos Árticos: “Puse mi corazón afligido en una canción pop. No pude cogerle el ritmo a la poesía”. Creo que este enlace de lenguajes fue una conversación amistosa y terapéutica, algunos días también una pelea dura de un matrimonio viejo. A veces una pelea de una pareja novata pero enamorada hasta las patas que termina teniendo sexo o haciendo el amor”. 

F: Dentro del libro se expresa parte de la vida cotidiana. ¿Son referencias de tu vida personal o ficción?

E: “La poesía como dice Johnny Cash se trata de una madre diciéndote sé un buen mocoso, no juegues con armas, pero años más tarde le disparas a un hombre en Reno, solo para verlo morir. La poesía es tan vieja como la piedra que escogen y se entregan los pingüinos cuando están enamorados para siempre. Odio a la gente que repite las cosas como loro y pertenece a la mitad del género humano: los aburridos. Traté de hacerlo lo más entretenido o emotivo posible sin dejar de ser profundo tanto si abusaba de la verdad como de la ficción. 

F: Entre todos los géneros musicales. ¿Cuál más te gusta y por qué?

E: “Ni siquiera descarto la bachata o reggaetón de mi lista. Hoy pienso en lo importante que fue para mí el grunge, los unplugges de los 90’, en días aciagos un grandes éxitos de John Lennon, Elton John, Lou Reed, Luis Miguel, Ricky Martín o Robi Draco Rosa. A veces escuchar «Nothing Compares 2 U» de Sinead O’Connor –Ella está delante de un telón que dice “desde Chile… abrazo a la esperanza” que organizó Amnistía Internacional en 1990, cuando ella tenía 23 y yo 12 años–. O alegrarme viendo a Cristóbal Briceño tocar Noa Noa junto a Francisca Valenzuela. O escuchar en días duros a Norah Jones tocar “Black Hole Sun”, Chris Cornell desgarrar “Billie Jean” o creerme Benjamin Biolay cada vez que salgo a regar los cactus con mi vaso piscolero. Me gustaría ahora que lo pienso tras la pandemia armar una fiesta donde la única música que se va a escuchar y bailar es motown”. 

F: Para realizar este libro. ¿Te inspiraste en algún referente?

E: “A menudo me sentí como Schoenberg en Los Ángeles, EEUU, componiendo “Un superviviente de Varsovia”. Hice mía esta frase de Atahualpa Yupanqui “le tengo mucha rabia al silencio por lo que perdí”. 

Playlist resultó ganadora del premio 2014 a Mejor Obra Inédita del Fondo del Libro del Consejo de la Cultura y las Artes. ¿Qué significó para ti recibir este premio?  

E: “Algunos días, creía que si decía por ejemplo Karma Karma Chameleon, era capaz de mover el vaso de piscola hacia mi mano, telepáticamente. Me ha ido bien en los certámenes literarios y me ha ido muchas veces mal, pero puedo asegurarte que la vida es un poco mejor cuando a uno –o al que sea– le va bien en un concurso, sin maula”.

F: ¿A qué se debió la nueva edición del texto en versión bilingüe? 

E: “Un defecto de los más chicos es que creen demasiado en la educación, en la educación privada o pública. En mis tiempos de estudiante uno soñaba ver el colegio o liceo en llamas. Quise que no lo olvidara la cabrería en inglés o castellano. Y porque la primera edición se agotó. Algunos lectores nuevos querían hacerse de un ejemplar porque se cansaron de pedirlo prestado o esperar que se lo regalase para su cumpleaños”.  

F: ¿Qué otros proyectos tienes?

E: “Me propuse, entre otras cosas, una segunda parte de Playlist porque siguen saliendo poemas en ese estilo u onda. Algo así como lo que le pasó imagino a Nicanor Parra con el Cristo del Elqui, Neruda con Residencia en la tierra o J. K. Rowling con Harry Potter. Creo que en éste no tendré el pie forzado de tener música solo creada hasta octubre del 2011, que fue el año en que mi madre murió, con cuya situación cierro el volumen. Trataré de que este libro también sea una máquina del tiempo y quiero ir a muchos momentos del pasado y del futuro, corregir algunas cagadas, olvidar otras. El hombre es el único animal que canta mal. Escribir es hacerlo con el tumbao que tienen los guapos al caminar. Ahora no tengo 27, la vida después de los 27 es más una comedia que una tragedia”. 

Share this Story
Load More Related Articles
Load More By admin
Load More In Literatura

Check Also

“EL PERSEGUIDOR DE LA LUZ”

“EL PERSEGUIDOR DE LA LUZ”, LA PRIMERA NOVELA ...

Categorías