Revista de Los Jaivas

Lilian Flores: “Hay cuentos que tienen música como telón de fondo”

La escritora y periodista nacional, Lilian Flores, publico vía Ediciones del Gato, los libros “Sueño lejano” y “En la penumbra del ocaso”, una obra de cuentos y otro de poesía, el cual aborda la soledad circunstancial de sus personajes.

Durante sus años como escritora ha mostrado una sencillez al momento escribir sus textos, contando historias que tiene relación con la realidad, estos se van conectando con la música en diversas situaciones. Ha publicado libros infantiles, juveniles e históricas, como son Las aventuras de Amanda y el Gato Pirata a El Botón de Bronce.

Para saber más acerca de sus obras, conversamos con Lilian.

¿Cómo llegaste al mundo de la literatura?

Desde los 14 años estaba segura de que quería dedicarme a escribir, y estudié periodismo para tener más herramientas. Me demoré un poco, sí. Aunque me mantuve escribiendo poesía y cuentos, recién en 2013 publiqué mi primera novela, Las Aventuras de Amanda y el Gato del Pirata, gracias a que obtuve un Fondo del Libro. Ahí comenzó la travesía de hacer yo misma todo el proceso (edición, publicación, promoción, ventas), llegar a las librerías, buscar espacios para mostrar mi trabajo… Fue un tiempo de mucho aprendizaje, que después me ayudó para comenzar con Ediciones del Gato y seguir escribiendo y publicando.

 ¿Cómo surge “Sueño Lejano “y luego “En la penumbra del ocaso”?

Sueño Lejano tiene como base algunos cuentos que escribí alrededor de 2011 – 2012 inspirados por unos sueños bastante distópicos a los que no podía encontrarles interpretación en ese momento. Después de varios años y de haber publicado cuatro libros, sumé algunas historias nuevas y obtuve un nuevo Fondo, lo que fue un empujón para poder sacar adelante ese proyecto.

En la Penumbra del Ocaso tiene un recorrido similar, de hecho, considero ambos libros como gemelos. Los poemas que publiqué fueron escritos entre 2005 y 2008, y seleccioné en su momento unos treinta de más de doscientos. Pero tenía un poco de pudor con este material, que era mucho más íntimo y personal que lo publicado en narrativa. Le mostré los poemas a Lila Calderón, gran amiga y excepcional poeta, y ella me animó a sacarlos adelante. Al mismo tiempo que los cuentos obtuve también un Fondo del Libro para este proyecto, y eso me permitió publicar con un poco más de seguridad y holgura, porque iba a sacar ambos libros igual, pero el pasar con éxito el proceso de los fondos y además obtener el apoyo económico da un poco más de confianza.

¿En qué te inspiraste para escribir estos cuentos y, por otro lado, poesía?

La base de los cuentos son los sueños, tanto los oníricos como las aspiraciones para la vida. Los cuentos retratan situaciones cuyas protagonistas son mujeres de distintas edades, desde niñas/adolescentes hasta adultas cercanas a los 50 años. Tenemos historias de mujeres que pierden a sus compañeros de vida y transitan el dolor sostenidas por la fantasía de la fe religiosa; de niñas que buscan refugio en escenarios de guerra y recuperan la confianza en la humanidad; de jóvenes que buscan su camino rompiendo lazos con el pasado. El sueño de la vida en pareja deshecho, de la casa propia convertido en pesadilla. Todas son mujeres fuertes, que se secan las lágrimas y siguen adelante.

La poesía retrata un viaje hacia el interior después de un profundo quiebre con la vida que se ha estado construyendo, el reconocer la necesidad de quemarlo todo antes de empezar de nuevo. Es el internarse en la caverna, como los animales que se aíslan para sanar sus heridas, sabiendo que tal vez no se logre salir después, pero con la esperanza firme de lograr resurgir de sus propias cenizas.

¿Los cuentos tienen tintes de realidad o es solo ficción?

Siempre hay algo de realidad en la ficción, al menos en la que yo escribo. Tomo experiencias, vividas en carne propia o como espectadora, y creo a partir de ello alguna historia que permita exponer un proceso emocional, la búsqueda de un aprendizaje, o traspasar alguna emoción.

¿Cómo fue el proceso de escritura de estos dos textos?

Algunos de los cuentos datan de 2011-2012 así que no me acuerdo mucho de cómo lo hice en ese momento. Los más recientes, al menos, pasan por el mismo proceso que sigo ahora cuando escribo narrativa. Le doy vueltas a la historia en mi mente, la dejo que vague libre y tome forma, y cuando ya siento que está completa la escribo. Después viene el revisar, pulir, volver a mirar, dejar que descanse y chequear nuevamente hasta que me convenzo de que está en condiciones de ser leída. Los cuentos más antiguos pasaron también por este último proceso.

En poesía es a la inversa. Acá tiene vida propia; es una sensación que va creciendo en mi interior, un cúmulo de imágenes y emociones que de pronto estallan y debo dejarlas aflorar. A mano van fluyendo, y la mente solo observa y va quitando obstáculos o poniendo contenciones para que tome su camino.

¿Qué rol cumple la música en Sueño Lejano?

Fundamental, al igual que en mi vida. Hay cuentos que tienen música como telón de fondo y cuyas evocaciones se cuelan en la mente de sus protagonistas, como en “La piel de mis manos”, en que una mujer escucha la radio en medio de un gran quiebre emocional y recuerda parte de sus sueños de juventud con ciertos temas. En otros, la música es el eje central, como en “Nunca fui groupie”, en que toda la historia gira en torno a una banda, sus acompañantes y un concierto que no termina muy bien. Y también está presente en “Sueño Lejano”, el cuento que le da nombre al libro, en que su protagonista recupera parte de la esperanza y las ganas de vivir en la música de un grupo sueco y su inminente visita a Chile.

¿Cuáles son tus referentes literarias/os?

Mi gran referente en narrativa es Marta Brunet, a quien leí siendo niña aún y nunca he podido olvidar no solo las imágenes y emociones, sino también ese toque sutil de su pluma con el cierre preciso para cada historia. En poesía no te sabría decir. Recuerdo en mi adolescencia haber rallado con Gustavo Adolfo Bécquer, pero en los últimos años ha sido un bálsamo y un aliciente la lectura de poesía escrita por mujeres chilenas.

¿Cuál sería la banda sonora de estos libros?

“En la Penumbra…” Definitivamente tiene mucho de Anathema, y en “Sueño Lejano” encontramos a Soen, Riverside, Opeth, por un lado, y Motley Crue, por otro.

¿Alguna vez pensaste tomar uno de los cuentos y volverlo una novela?

No, porque la gracia de un cuento es justamente que lo que yo al menos quiero mostrar está ahí contenido. Pero sí hay otras historias, en las que incluso podrían aparecer algunos personajes o escenarios de los cuentos, que están en el limbo de ideas esperando madurar para convertirse en novela. Si es que es su destino, claro.

Te has desenvuelto en distintos géneros. ¿Cuáles son las diferencias y decisiones que enfrentas a la hora de plantear una propuesta narrativa o poética?

En narrativa, principalmente es decidir si la historia que tengo en la cabeza da o no para escribirla. A veces hay atisbos de ideas que después de darles varias vueltas siento que no tienen destino, que les falta algo medular como para desarrollarla. Y una vez que me decido a escribir algo, cuento o novela, trato de tener bien claro en mi mente qué es lo que quiero comunicar. Escribir para mí tiene que ser un momento de comunión, tengo que disfrutarlo, por más que la historia no sea muy feliz. Si es novela, tiene que cerrarme bien. Y si es una colección de cuentos, como ya están escritos debe haber algo que los una, no ser simplemente un repositorio de historias breves.

En poesía, es más libre el proceso de escribir porque va saliendo. Tengo la costumbre de postear en mis redes sociales lo que escribo, para revisarlo y hacer una primera corrección. También se pierde gran parte del pudor en ese proceso… la poesía es algo tan íntimo y personal que a veces está ese temor de sentirse expuesta, pero al compartirla te das cuenta de que no pasa nada, porque cada quien la sentirá e interpretará a su manera. Solo alguien que te conozca en profundidad podría saber realmente de qué estoy hablando y por qué, y eso en sí no es un peligro, al contrario. Al momento de publicar, claro, habrá que revisar y seleccionar bien qué es lo que va, qué es lo que determina que ciertos poemas se publiquen y por qué. Para mí, al menos, un libro de poemas cuenta una historia, pero en versos.

¿Qué proyectos tienes?

Ahora estoy trabajando en un nuevo libro de poesía que debería publicar el próximo año. Son poemas que escribí más menos desde que comenzó la pandemia, y que muestran desde lo íntimo la reclusión y el volcarse hacia el interior. Este proyecto incluye el poema “29 de marzo”, que ganó el año pasado el Premio Poesía en Viaje.

Para este año tengo previsto terminar y publicar una segunda novela que transcurre en el mismo universo que “Capello”, pero en otra época, más menos entre 1970 y 2000, y con otros personajes y problemáticas, aunque algunos se mantengan. Era mi proyecto para el año pasado, pero la poesía dijo otra cosa.

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