Walter Lezcano, acerca de “Is this it” de The Strokes: “Escuchar este disco me modificó”

Si hablamos de un disco fundamental en la discografía de The Strokes, debemos mencionar “It this it”, un álbum que marcó un antes y un después en la banda neoyorquina. Walter Lezcano, periodista, lo tiene claro y demuestra en su obra “El resplandor de la mugre. The Strokes recuperan la gloria de Nueva York”, publicado por Santiago-Ander, es un texto que nos sumerge en un viaje íntimo y apasionante a través de las notas y acordes del emblemático álbum.

En esta obra única, el autor argentino nos invita a explorar las profundidades de la música que marcó una generación y, en particular, su impacto personal a través de las historias, recuerdos, análisis del contexto acerca de la música y la gran ciudad, junto a otros detalles que se revelan en cada página.

Para conocer sobre la obra, conversamos con su autor.

Puedes obtenerlo aquí.

Compraste este disco en la calle, en un puesto. ¿Qué recuerdos tienes de aquel momento y primer encuentro con “Is this it”?

– Hay varios recuerdos alrededor del encuentro con Is This It de The Strokes. Como dice Pappo: “Son muchos pensamientos para una sola cosa”. En principio veníamos del estallido social de diciembre de 2001 en Argentina. Como todo el país, en mi casa la situación económica se había vuelto terrible y devastadora. Fue pura destrucción a todo nivel. Por otra parte, a mí me habían echado de mi casa un tiempo antes y fueron meses de estar dando vueltas por casas de amigos hasta que tengo que volver porque mi existencia se había vuelto un caos total. Es decir: yo me sentía derrotado en muchos aspectos: como persona (estaba sin trabajo, sin casa, sin pareja, casi sin amigos y sin perspectivas de un buen futuro) y como ciudadano (Argentina me demostraba que ser pobre era una condena que pone en riesgo tu vida, algo que no cambió todavía). Entonces me encuentro con Is Tis It de The Strokes y fue un pequeño paraíso entre tanto desierto. Yo siempre relaciono la música con experiencias vitales porque la música -escucharla, verla en vivo, sentirla y pensarla- es una experiencia compleja en sí misma. Así que escuchar este disco me modificó porque cambió mi humor y me hizo pensar que quizás había algo que no estaba reflexionando, algo no estaba haciendo para salir a flote. Digo, el rock -para mí- es acción. Todo eso está adentro de Is This It para mí: encontrarte con un poco de combustible cuando la derrota parece inundarlo todo.   

– ¿Por qué elegiste escribir de New York y su relación con este disco?

– Porque New York siempre había representado una ciudad utópica en algún aspecto. La ciudad de los beatniks, de Warhol, de The Velvet Underground, de Patti Smith, de Ramones, en fin, de toda gente que admiro hasta el día de hoy. Entonces había recopilado mucha data sobre ese espacio. Así fue poner a jugar esas cosas que sabía con otra que me imaginaba. Sé que esa New York que estaba en mi mente no existe más. Pero la escritura también sirve para eso: poner a jugar la imaginación porque es una revancha contra las injusticias de la vida. Esa New York también está adentro de este disco. No podría haber ocurrido en ningún otro lugar de USA. Era ineludible esa relación entre territorio, geografía y sonoridad. Ese flujo valioso deseaba ponerlo en el papel. No sé si lo logré, pero estaba como norte al cual quería dirigirme. 

– Al estudiar, escuchar y analizar. ¿Qué descubriste de “Is this it”?

– Recordé que el disco tenía en su interior un montón de paranoia que significaba terminar el siglo XX y comenzar el siglo XXI. Ese era un umbral que estaba ocurriendo y estábamos cruzando. Internet todavía no había logrado masividad y las cosas se vivían analógicamente. Era todo más sanguíneo y real. Entonces me llevó a pensar en eso: que somos la última generación, los que crecimos en los 90, en haber vivido sin la tecnología metida en la subjetividad. Lo considero un superpoder. En nuestras venas hay superposición de tiempos. Me gusta ese caos.  

– Este disco. ¿Qué rol cumple en la discografía de The Strokes?

– Sin este disco, The Strokes no hubiese tenido una carrera. Por decirte algo: tengo la hipótesis de que, si su primer disco hubiese sido Room on Fire, el segundo, hoy estarían olvidados en el basurero de la historia. Por eso Is This It es un importante: les dio un camino porque empezaron un fuego que otros perfeccionaron, como Artic Monkeys o Kings of Leon, que son mucho más exitosos. Pero a mí los exitosos no me interesan en absoluto. The Real Thing, digamos, son The Strokes: por su aura, su búsqueda, su intensidad, su ambición artística, sus ganas de llegar lo más lejos que se pueda. Hay algo para aprender ahí. 

– ¿Qué rol cumple en tu discografía personal?

– Nunca dejé de escuchar este disco. En todos estos años, siempre en algún momento lo vuelvo a poner completo. Y siempre en situaciones muy diferentes a nivel personal. Ese es el lugar que le doy: se mantuvo de pie a mi lado cuando muchas cosas, muchísimas cosas, cayeron en el olvido.  

En el libro señalas que recurriste a este álbum en momentos difíciles. ¿Por qué? ¿Qué te produce el disco?

– No soy muy melancólico, ni me interesa mi propio pasado. Así que cada vez que lo pongo completo al disco me estoy preguntando “¿qué puedo hacer para seguir adelante de otra manera?” Creo que los mejores discos, esos que nunca nos abandonan, tienden puentes con el futuro mucho más que con quienes fuimos. Para mí, el rock es la construcción de las aventuras del futuro.   

– Está obra. ¿Puede ser una puerta para conocer el mundo de esta agrupación?

– Sí, es fundamental. Aunque The New Abnormal, su último disco, también puede funcionar en ese sentido. Creo que hay un diálogo atractivo ahí entre el primer y el último disco. Lo que me hace pensar que la evolución es posible. La evolución es de este mundo. 

¿Crees que es uno de los mejores discos de los 2000

– Totalmente. Por más que Simon Reynolds lo odie, yo creo que este disco define algo (una esencia, un espíritu, una agitación) para el rock del siglo XXI. 

– En el texto señalas que es una de las bandas de tu vida. ¿De qué forma te marcó The Strokes?

– Encontrar a gente de tu edad hacer música que amas es lo más increíble de la vida. Se trata de una identificación que te impulsa a buscar tus propias aventuras. Creo que ese fue un puente muy interesante y atractivo. Formar parte de la misma generación en un momento tan complejo del planeta tierra te hace pensar que lo único que vale siempre es lo colectivo. Ser parte con otras personas del mismo viaje. El individualismo es la muerte por otros medios, el rock siempre fue inclusivo y una fuerza que aspira a pelear al lado de otros.  

– Sé que escribes constantemente. ¿Qué se viene próximamente?

– Para la Feria del libro de Buenos Aires salen dos libros. Uno de cuentos, Especies que desaparecen (Conejos Editorial), y una novela, Postpunk (Letras del Sur). Escribo porque es la única forma que encontré de pelear contra la llegada inevitable de la muerte. Voy a morir, sí, por supuesto, pero voy a dejar algunos libritos. Eso lo aprendí del rock. Perder no es nada, pero no haber peleado es la verdadera derrota. Soy rockero porque me gusta pelear contra la mierda del mundo. Incluso creo que soy rockero antes que escritor, antes que cualquier cosa. El rock es una forma de ver la existencia. Creo en eso todavía: donde está el fascismo hay que combatirlo a muerte.