Hernán Schell, autor de “Tarantino. Cine de reescritura”: “Es un cineasta con un sello propio y no teme experimentar”

Entrevista al crítico y guionista argentino.

Hablar de Tarantino significa entrar en un mundo donde se destacan diferentes escenas, diálogos, estética, música y diversos mundos que él ha creado en el pasar del tiempo. Con nueve películas a su haber, además de la última, Tarantino tiene un lugar significativo en el mundo del cine y Hernán Schell lo sabe. El crítico y guionista argentino, Hernán Schell, publico el texto “Tarantino. Cine de reescritura”, obra que analiza las diversas historias y films del cineasta.

El libro editado por Santiago Ander Editorial presenta una completa investigación que se enfoca en desmenuzar, a través de varios aspectos, los relatos, guiones, estética, escenas y más de los trabajamos de Tarantino.

Para conocer más acerca de esta obra, conversamos con Hernán Schell.

Eres un crítico especializado y amante del cine. ¿Cómo surge la idea de escribir un libro que analiza las obras de Tarantino?

– Supongo que hay varios factores. La primera es una cuestión de sensibilidad. Digamos, hay cineastas a los que uno le sale más escribir que otros y que uno siente, además que puede decir algo distinto a lo que se dice habitualmente. Creo que esto último es clave. Una vez le preguntaron a Susan Sontag cuál era su escritor preferido y ella dijo sin dudarlo “Shakespeare”, cuando le preguntaron porque nunca escribió sobre él dijo que no se le ocurría nada que no se haya dicho antes. Bueno, no quiero compararme con Sontag (ya quisiera), pero con Tarantino me pasó eso. Sentía que podía y puedo decir cosas que otros no dijeron sobre él. Tenía herramientas para discutir con sus detractores (que aún existen, claro, pero creo que en el momento en que empecé a escribirlo –allá por 2010- eran mucho más). Este último aspecto es para mí clave porque para mí la crítica es no una sentencia, sino un diálogo: con el lector, pero también con otros colegas y si ese diálogo cambia en discusión mejor. En algún punto, mi libro sobre Tarantino busca también eso.

¿Con cuál película conociste a este cineasta? ¿Qué recuerdas de ese momento?

– Creo que como casi todos lo conocimos con “Pulp Fiction”. La vi un año después de su estreno en salas y en un VHS porque en el momento de su estreno era muy chico para entrar al cine a verla. Recuerdo que me deslumbró porque la vi esa noche con mi hermano y a la mañana siguiente me levanté para volver a verla. Intuí en su momento que había algo distinto en ese film de otros que había visto. Entre eso estaba el hecho de que me resultaba tremendamente entretenida aun cuando los personajes no parecían estar hablando de nada relevante. También era de esas películas que mostraban imágenes que a mi edad no estaba acostumbrado a ver en una pantalla. Luego de “Pulp Fiction”, recuerdo al poco tiempo haber alquilado “Perros de la Calle”, y unos años después ir al cine ansioso a ver “Jackie Brown”. Creo que Tarantino fue el primer cineasta cuyas películas esperaba como quien espera un evento, de ahí también que hay un elemento nostálgico personal en su figura.

¿Crees que “Pulp Fiction” es un resumen de las obras de Tarantino?

– Más que un resumen creo que es la que concentra de forma más directa el tema central de su obra que es la ficción. Quiero ser claro en esto, porque creo que una de las confusiones más comunes a la hora de analizar su filmografía es pensar que la obsesión de Tarantino pasa por el cine, y creo que en realidad es la ficción, que es un concepto más amplio. En su cine se alude a películas, pero también a libros, cómics, a la teatralidad, y otras formas de creación de historias. Pensemos sino en los personajes de su filmografía, que casi siempre construyen ficciones como medios para llegar a un fin determinado (como infiltrarse en una banda de ladrones, o en la mansión de un esclavista, o mentir para engañar tanto a la policía como a un jefe mafioso), y por supuesto sus últimas tres películas, donde explora el poder, pero también las limitaciones de la ficción en relación con la historia y el pasado.

Pulp Fiction es directamente una película donde no se deja nunca de narrar, ni de aludir a narraciones (sea cinematográficas, televisivas, literarias y orales). Es más, es una película donde hasta el propio título confiesa su punto de interés.

Dentro de todas las películas. ¿Cuál crees que es el personaje más icónico que ha creado Tarantino?

– Para mí es indudablemente Hans Landa. Es su personaje más sofisticado, uno de los grandes villanos de las últimas décadas. Me recuerda en ciertos aspectos al Norman Bates de Hitchcock, que es otro monstruo cuyo rasgo más inquietante era su carisma perturbador. El hecho mismo también de que representaba el espíritu central de la historia. Bates es en “Psicosis” el hombre dueño de una doble personalidad y el personaje que juega con nuestra moralidad en una película que está obsesionada con el tema de lo doble y con jugar con las posiciones morales del espectador. Con Landa sucede algo parecido.

“Bastardos sin Gloria” se maneja con una serie de temas que se repiten de forma recurrente: los idiomas (más que nada, una película sobre lenguajes), el poder de las puestas en escena y el carácter trágicamente práctico de la guerra. Landa es todo eso concentrado, un políglota genial, un gran constructor de puestas en escena y un amoral que se adapta siempre al poder de turno para lograr lo que quiere. Es el gran antagonista de la película, su gran monstruo, pero también su maestro de ceremonias. Como los grandes villanos, no lo es sólo por sus características particulares, sino por la relación que este tiene con la historia que se cuenta.

Uno de los focos que se presenta en los films es la violencia. ¿Por qué crees que siempre está presente?

– Bueno, creo que es rara la relación con la violencia en QT. Suele decirse que su cine es violento, pero yo no estaría tan seguro. La única escena realmente violenta del cine de QT es la de la tortura de “Perros de la calle”. Más allá de que está jugada muy conscientemente para el lado de la representación (el personaje de Michael Madsen hace una coreografía después de todo), la súplica del policía, la lenta forma de tortura, la vuelven una escena durísima de ver. En el resto de las películas de QT la violencia es estilizada, no pocas veces humorística y a veces hasta euforizante. Eso justamente es lo que vuelve dudosa que sean películas realmente violentas.

Lo curioso del asunto es que creo que en el fondo a QT si le interesa reflexionar sobre las consecuencias de la violencia y que no cree que esta pueda ser ejercida por personajes que no sean muy oscuros. Incluso al personaje de Brad Pitt en “Érase una vez” en Hollywood que es lo más parecido a un héroe en el sentido más ético del término.

Desde este punto de vista, no parece para nada contradictorio que QT se haya pronunciado más de una vez en contra de la violencia real y haya declarado repulsión sobre ella. En su cine no existe tal cosa como una violencia que se pueda controlar y su forma de concebirla de forma tan estilizada, humorística incluso, no deja de ser una manera de no poder mirarla de frente, de tenerle miedo si se quiere.

A modo personal. ¿Cuál es tu película favorita y por qué?

– Vi sus películas tantas veces y escribí tanto sobre ellas que a esta altura tengo mi propia forma de rankearlas. Creo que su película más perfecta en cuanto construcción narrativa, en cuanto a desarrollo de personajes y poder de síntesis es “Pulp Fiction”. La más perfecta no siempre tiene que ser la mejor o la que más me guste. Creo que “Bastardos sin Gloria” es la más compleja y ambiciosa, “Death Proof” la más subvalorada, y” Érase una vez en Hollywood” la que más veces vería, quizás porque es su film más luminoso.

Dentro del texto mencionas que Tarantino sigue siendo uno de los cineastas más apasionados para ser discutidos. ¿Por qué?

– Por varias razones. Primero porque creo que su cine es mayormente imperfecto. Al ser un cine que rompe esquemas clásicos constantemente y juega con los ritmos narrativos y el collage acaso arbitrario, es un cine con fisuras. Entonces es muy abierto a la discusión. Al mismo tiempo es un cine que siempre está jugando con los posicionamientos morales. Hay algo muy amoral en su cine en la apariencia, pero por otro lado toma una posición moral muy clara. En “Érase una vez en Hollywood”, por ejemplo, hay un claro regodeo catártico en la destrucción cruel de los hippies que lo vuelve completamente amoral. Por otro lado, la posición que tiene respecto de la corrección política, respecto de la condena a los juicios morales es muy clara. Y eso hace que sea muy discutible.

Existe una mirada polémica que QT tiene sobre la propia historia del cine. Cuando él hace películas muestra también su canon personal, que tiene mucho de rescate de películas olvidadas (y de paso también de temas olvidados), pero también de mezcla de lo artísticamente elevado con películas que podrían considerarse trash. “Kill Bill”, que cita tanto los spaghetti western de Leone, como “Más corazón que odio” de Ford, como la estética de películas de Kung Fu de dudoso profesionalismo, es un ejemplo claro de esto. Hay una frase de Godard que me recuerda un poco a QT. Godard dice que cuando él hacía cine realizaba una crítica de cine. Tarantino más que hacer una crítica, pareciera estar difundiendo la historia del cine. La suya propia.

Tarantino ha escrito dos libros, “Mediaciones de cine” y “Érase una vez en Hollywood”. ¿Qué opinas de sus obras?

– Las dos me gustaron mucho. “Mediaciones de cine” es todo lo que podría esperarse de la historia del cine según Tarantino. Es al mismo tiempo impredecible pero marcada por un gusto inconfundible. Uno no siempre está de acuerdo con su visión de las cosas, pero si como buen crítico nos convence de que está convencido.

La novela de “Érase una vez en Hollywood” es una ampliación respecto del universo que creó, y siendo que la propia película tiene que ver entre otras cosas con el placer de narrar, no es nada raro que haya necesitado para ampliar ese mundo polémico pero feliz.

Son libros que muestran que Tarantino es –como uno podría haber supuesto por la característica melódica de sus diálogos- un muy buen prosista. No hay que olvidar que él es una persona muy leída, con una relación con la literatura que sospecho que debe parecerse mucho a la de su cine. Le encanta la literatura de Hermann Melville como las adaptaciones a novelas de películas, o los libros de Elmore Leonard. 

Tras realizar este texto. ¿Qué aprendizaje o reflexión concluyes?

– La misma que concluyo cada vez que escribo algo sobre QT y es que sigo profundizando en sus películas cada vez que pienso en ellas. Pauline Kale, a quien QT ha nombrado siempre mucho, decía que ella terminaba de saber qué opinaba de una película mientras escribía sobre ella. Con QT, del cual he escrito mucho, me pasa que cada vez que tengo que dedicarle un texto me surge una idea que antes no sabía que estaba. Creo que es esa clase de virtudes de su cine lo que me hace pensar en él como un artista con una obra realmente trascendente. Algo que de todas maneras sólo va a terminar comprobando el tiempo.

¿Qué expectativas tienes de “The Movie Critic”?

– Hay rumores sobre ella, no sé si creerles demasiado. Cuando Tarantino dijo que iba a hacer una película sobre el Clan Manson, la adelantó como una película brutal, que iba a mostrar lo enfermo que estaba. Bueno, resultó ser su película más feliz donde la violencia está, claro, pero mucho menos presente que en otros largometrajes de él. Se han estado diciendo varias cosas que adelantan un film supuestamente muy violento. Vaya uno a saber. Uno puede esperarse ciertas cosas de una película de Tarantino, uno puede sospechar que tendrá diálogos extensos, largas escenas en interiores, una o más escenas muy violentas y teniendo en cuenta lo último que hizo mezclar hechos reales con ficciones propias. Nunca se sabe.

Tarantino es un cineasta con un sello propio y no teme experimentar. Sólo espero que “The Movie Critic” no sea lo último que haga. Sería una pena, sus películas son una de las grandes formas de intensidad y felicidad que hay hoy en día.