ENTREVISTA

JUANITA PARRA: “Los Jaivas me formaron, me hicieron la baterista que necesitaban”

Los Jaivas me formaron, me hicieron la baterista que necesitaban”

Por FERNANDA SCHELL y EDUARDO PARRA

Una mujer empoderada en la batería que se mantuvo y ensayo durante 5 años hasta lograr objetivo. Juanita Parra trabajaba con Los Jaivas desde 1987 como parte del equipo técnico, pero en 1991 formó parte del equipo como baterista oficial.

Desde ese entonces grabó discos como “Hijos de la Tierra”, Trilogía: El reencuentro, “Mamalluca» y “Arrebol«, además de participar en giras mundiales y nacionales. Con el pasar de los años ella se ha transformado en una de las bateristas destacadas en la música chilena.

Dentro de 29 años, se ha cosolidado como una de las figuras centrales de la banda, entregando y rescatando el sonido tradicional del grupo.

Su fuerza, sencillez e irrefutable presencia la han puesto en un importante pedestal que la caracteriza como uno de los personajes clave de la música chilema.

En la siguiente entrevista, Juanita Parra entregó su visión de la trayectoria que lleva con Los Jaivas: aprendizajes, anécdotas y mucho estudio.

Te invitamos a leer la siguiente entrevista.

 

 

F: Tuviste que ensayar 5 años para estar en Los Jaivas.  ¿Cuáles fueron los momentos más complejos? ¿Cuándo supiste que serías definitivamente una Jaiva?

J: “Yo diría que el momento más complejo de mi inclusión a Los Jaivas, fue el primer momento para hacerle honor a la historia. Al principio hubo una primera propuesta, que fue inmediatamente después de la muerte de Gabriel, yo acepté, pero luego rechacé. Luego de dos años me vuelven a hacer la propuesta y yo digo “ok. Me siento en la batería” hasta llegar a ese día tuve hartas dudas y era complejo porque existía también el temor de en que me estaba metiendo, la responsabilidad la decisión que estaba tomando. Sin embargo a partir del momento en que ya me senté en la batería, cuando ya me entregué, de ahí en adelante fueron cinco años de trabajo en que igual a la mitad, decía “¿qué estamos haciendo? ¡Estamos todos locos!”.

 

F: ¿Cómo fue la ayuda que te brindó Los Jaivas?

J: “Los Jaivas provoca un estigma de hippismo, promovemos la libertad… Sin embargo, hay una estructura en el trabajo que no tiene nada de hippismo, y hasta el día de hoy es mucho más ordenado y estructurado, eso era pura metodología. Decían “vamos a tener a Juanita con su batería en una sala, sola con audífonos, escuchando a Los Jaivas, a mi papá en vivo. El resto del grupo estará en otra sala. En algún momento vamos a pasar con ella para el grupo y vamos a tocar con ella y el grupo”, eso lo hacíamos”.

Me acuerdo perfecto la primera vez que toqué, me acuerdo de la cara de Claudio que me miraba emocionado y decía “está resultando”, como “¡la niña le está achuntando!

Después venía una tercera parte que era empezar a hacer taller de creación, que terminó siendo el disco Hijos de la tierra, entonces podría parecer un gran desorden, pero tenía toda una metodología, y era todos los días, así ¡ legamos a los cinco años! A lo mejor los tres primeros no salí, no había conciertos, no estaba capacitada, después ya empecé a subirme al escenario, en el Teatro Aleph, ahí fue mi primera presentación. Después nos llamaron de unos festivales en Noruega, y yo como “son siete temas, no tenemos que tocar más porque son festivales acotados”. Vamos al escenario, subámonos a los escenarios grandes, viajemos. Entonces todo tuvo una metodología y un orden y un trabajo muy metódico del cual obviamente por momentos yo con mis 20 años decía “que más, vamos a tocar así nomás».  “No, hagámoslo, ahora, altiro” y de repente decía “están todos locos, ¡qué estamos haciendo, estamos inventando que vamos a ir todos lados y no vamos para ninguna parte!”. Pero se logró, ellos me decían “Tranquila, tomémosnos el tiempo”. Claro, a los 20 años uno cree que no tiene más tiempo… pero teníamos mucho tiempo”.

 

F: Ya que mencionaste el Hijos de la tierra que fue en el 95’ ¿Cómo fue el proceso de composición y producción de este disco?

J: “Fue muy bonito porque para mí era algo nuevo, era entrar al taller de improvisación. Metí la pata mil y una vez, porque no cachaba que estaban improvisando, ya y yo me ponía no sé a revisar los tambores y era como “ooh.” O estábamos de repente embalados en un momento y yo paraba porque creía que ya era suficiente”. También echaba a perder toda la cuestión que estábamos haciendo, entonces, entender cómo era esa dinámica, sin palabras. Esto no es teórico, nunca fue que ellos me dijeron técnicas, porque es pura magia. Entonces ¡que me iban a describir!, yo simplemente debía estar atenta, entender lo que estaba pasando. Cuando de repente Claudio me decía “¿qué piensas tú? ¿Qué te gustaría a ti?”. Y yo como “no, no, ¡no!  ¡No pienso nada, yo… no!  No se preocupen, yo hago lo que ustedes me digan”. O sea, cuando empezaron ellos a darme confianza y a pedirme opinión, que era importante”.

F: ¿Cuál al crees que fue tu principal aporte en los inicios?

J: “Yo creo que mi principal aporte fue tener la “divina providencia” de ser la elegida, de tener las cualidades que ellos veían, porque yo no estaba tan clara de tenerlas, además de haber permitido de que ellos me formaran, es algo muy curioso.

Ahora que tenemos la Fundación, estamos abocando un trabajo con los niños, a enseñar, a transmitir nuestros conocimientos. Me di cuenta que yo soy primera alumna de esta fundación. Soy la hija de Gabriel, me crié con ellos, no es cualquier persona, pero a partir de ahí, ninguna de esas características decía que yo iba a tener un resultado dentro de mi trabajo, ni por ser la hija, ni por haber vivido con ellos desde siempre.

 

Los Jaivas me formaron, me hicieron la baterista que necesitaban, no es una casualidad, ellos podrían haber elegido a un baterista con 25 años de carrera, un super buen baterista chileno, pero ellos no quisieron eso, prefirieron formar a alguien que iba a ser el instrumentista, o sea, que no viniera con influencias de afuera, ni con otros estudios de música. Iba a tocar lo que ellos me habían enseñado. Me eligieron, se dedicaron y apostaron por esta persona, nadie sabía si esto iba a resultar, si no iba a volverme loca a la mitad del camino por perder la cabeza por lo que estábamos haciendo, por la supuesta fama en que uno termina teniendo.

Es increíble que todo esto haya resultado, y eso creo que es mi gran aporte, es que el núcleo haya seguido siendo familiar y como un núcleo cerrado, hasta muchos años después que murió Gato, entraron otras personas al grupo, pero lo que logramos cuando, yo me integre, fue algo muy bonito, porque ellos vieron, quisieron hacer y construyeron algo, el resultado es que voy a cumplir 29 años en la batería, y eso ha sido lo  más grande.

No estamos hablando si es que sea buena o mala baterista, más o menos que mi papá, estamos hablando que se logró, porque si hoy en día tenemos la cantidad de conciertos que tenemos, hay una cosa que ahora capaz que salte a otra etapa, pero la voz de Gato, única, inigualable, las voces y los instrumentistas. Podemos medianamente sonar parecidos, la voz no se compara.

Hay 20 mil personas dispuestas a pararse frente a Los Jaivas sabiendo que no va a sonar Gabriel en la batería, que no va a sonar Gato en la voz, pero sin embargo les siguen gustando Los Jaivas. Encuentro que somos bendecidos por todo esto, por todo esto y lo anterior”.

F: Luego tuviste la Gira de presentación por Chile, que fue una de las primeras que realizaste. ¿Cómo te sentiste estar dentro de Chile y ver cómo la gente se empoderada?

J: “De hecho, nunca me voy a olvidar, tal vez algún día conozca a esa persona, creo que era un hombre, que gritó “¡ayúdala Gabriel!” Me decían “está aquí la niña, todos ayudémosla”.

Mi “presentación en sociedad”, como le llamo, fue en la Quinta Vergara, o sea podrían haber elegido un escenario más pequeño, pero no. Yo estaba ansiosa, nerviosa, preocupada, angustiada, todas las palabras eran poco. Me tuvieron que empujar, ya que estaba detrás de la cortina mirando a ver si salgo o no, porque era demasiado, yo sabía que el público quería ver a los nuevos Jaivas, querían juzgarme, mirarnos mal, me iban a comparar, no había como. Era una serie de cosas, la emoción, la familia, eran muchas cosas a la vez.

A lo largo de la gira me fui relajando y fui dándome cuenta que la prensa me aceptaba, me quería, se fascinaron con otras cosas, como el hecho de ser una mujer, de la feminidad pasé a un instrumento varonil y al golpe. De ahí empezaron a pasar millones de cosas, pero esa primera presentación y esa primera gira era para mí a ver si esto iba a funcionar, a ver si en Chile nos iban a aceptar.

Después por años me tocó tocar en millones de países, me presente en Noruega, Suecia, en todo Escandinavia, ¡en Europa!.  Ahora ya hemos sido recibidos muy cariñosamente con la nueva formación en todas partes, de hecho, pasó otra cosa, y es que ahora hay una generación que no conoce a Los Jaivas con Gabriel, que conoce a Los Jaivas con Juanita Parra, la gente se creó un enredo, como que creen que yo soy de la misma edad que ellos.

Aparte del imaginario, creen que somos, las caras que nos ven, que nos ponen, pero lo bonito es darse cuenta que acabamos de cumplir 56 años de historia y seguimos vigentes, eso para mí es lo máximo. No estamos hablando de que “han tocado” o “que antes hacíamos”.

 

Foto: Javier Vergara

F: En estos 56 años. ¿Qué se refleja al estar en los escenarios?

J: “Yo creo que reflejamos amor, hermandad, familia. Hoy en día que se habla tanto del feminismo, hicimos algo sin darnos cuenta, que fuimos mucho más futuristas que mucha gente. Todavía llama la atención que una mujer toque la batería, sigue llamando la atención, y no es porque haya pocas mujeres en la batería. Hoy en día habrá unas 25 bateristas nacionales, lo que pasa es que no tienen difusión. Tal vez yo fui la primera, y no me atrevo mucho a decirlo, pero fui una de las primeras mujeres instrumentistas que comenzó a tener difusión, que apareció en la prensa. Todo el mundo cree y hasta el día de hoy todavía aparece gente que me dice “tú eres la única baterista del mundo”, lo siento, no es así.

Esto ha sido un aporte a la sociedad muy grande, esa imagen de que 5 hombres, bueno 4 que quedaron, que ya tenían una carrera, una historia formada, deciden formar a una niña, transformarla en la baterista y la suben al escenario y la valoran, en este instrumento gigante. Eso es un ejemplo, porque está lleno de mini bateristas en Chile, se acercan a los conciertos con sus baquetas, emocionadas porque me vieron tocar un día, yo no sé si esas niñas van a terminar todas siendo bateristas, pero lo que sí sé, es que van a ser mujeres que van a sentir que pueden hacer lo que quieran, y es muy bonito, no lo pensamos cuando lo hicimos.  De repente nos dimos cuenta que habíamos roto muchas barreras”.

 

F: Y volviendo de nuevo un poquito al pasado, en 1999 grabaste Mamalluca. qué fue él llevó la batuta Eduardo con su libro. Esta fue una obra sinfónica ¿Que significo para ti y cómo fue trabajar con una obra sinfónica tan grande y tan bien?

J: “El trabajo de Mamalluca es muy interesante, es una historia en sí misma. Nosotros vamos a tocar a Vicuña, Eduardo se encanta con el lugar y más sabiendo que eran las tierras natales de Gabriela Mistral dice “yo me quedo”, no había concierto que venían. Cuando nos volvemos a encontrar con Eduardo, se sube al bus con un poemario escrito a puño y letra como le gusta a él, en unas hojas, eso conformó un libro. Él se quedó 1 semana y no pudo dejar de escribir y se inspiró y escribió y escribió y escribió. Lo otro bonito fue cuando llega con esto y todos Los Jaivas en medio decían “que lindos tus poemas. Es un disco, esto es un disco”. Gato pescaba la guitarra, leía las letras, estábamos empezando a hacer un disco. 

Después nos vamos a Vicuña y nos fuimos a vivir un mes, teníamos un convento donde ensayábamos todos los días, vivíamos de nuevo en comunidad, terminamos haciendo ese disco. Después llegamos grabarlos con la sinfónica, recuperamos un lugar abandonado que es la Sala Master.  Llegó la orquesta y grabamos ese disco magnífico, fue un desafío, debido a grabar con 80 músicos, pasaron miles de cosas buenas y malas.

En la grabación se ve un día a Gato que estaba indignado en la sala de control porque se borró algo que no tenía que borrarse, estaba muy enojado, los echó a todos. Era super fuerte llevar la batería de temas gigantes, que además tenían que ir calzando con todo lo del director, yo creo que la anécdota más bonita con respecto a la batería fue que yo… bueno como todos creamos, todo salía de improvisaciones, se creó una batería para Camino Estrellado,y era bien especial, jugaba con los toms, todo un camino de toms que después se llamaba como un paseo en camello. Y llamamos a un solista de la sinfónica que tenía que tocar un solo de fagot, y él lo único que escucho fue la batería porque no había nada más grabado. Él solo con esa batería con los tambores improvisó un solo, a base de unas pasadas de batería, un solo que hoy en día ni los grandes fagotistas han logrado reproducir”.

 

F: ¿Y cómo llegaron a tener ese sonido en Mamalluca?

J: “Yo creo que por la masterización que hizo después Eduardo, por la calidad del estudio de la Sala Master que había sido creado para ese estudio. Es una obra que la gente no conoce. Elqui o Interludio, tu escuchas eso y dices “un señor de música docta de Europa en el año 1800” pero no, es Claudio Parra con la orquesta en piano, y es impresionante, la gente no lo puede creer que seamos capaces de hacer música así.

Ahora en todo Chile hay orquestas, excelentes orquestas, excelentes directores, hemos motivado a un montón de niños a través de esta obra también, hemos hecho mucho trabajo con Mamalluca. Yo creo que en muchos años se va a entender. Gato cantando como tenor, no, una cosa alucinante, para llorar. Ni en el valle del Elqui conocen tanto esa obra que encuentro que es muy buena como para difundir el trabajo de Gabriela Mistral”.

F: También grabaste Arrebol ¿En qué se diferenció este disco de los anteriores que también participaste?

J: ”Justo antes había sido Mamalluca unos años antes, el trabajo de Arrebol era totalmente distinto, entramos a estudio, decidimos ir a hacer el trabajo de taller al estudio, debido a que  teníamos un sonidista en ese momento, entonces nos instalamos ahí, iban saliendo ideas como siempre, de improvisaciones, de improvisaciones, pero era primera vez que después de cuando yo era pequeñita y estaba en las primeras improvisaciones, que yo sentía que por fin había entendido la dinámica de la improvisación. Cuántos años habían pasado, imagínate, 10 años y yo al fin sentía que estaba metida, sabía y entendía, Gato iba para un lado y yo lo seguía, después venía Claudio para otro lado.

Muy poco después murió Gato, ni siquiera hemos podido presentar ese disco completo, para mí fue un disco muy bonito, es como un tema super romántico, lo pasamos muy bien haciendo ese disco, muy bien, sentía que ellos también estaban entendiendo de que yo había crecido como baterista. Escucho ese disco y lo paso chancho, me acuerdo y quiero que salgamos mañana tocando ese tema jaja el tema mismo.

Era totalmente distinto, yo había madurado, había adquirido seguridad musical, no estábamos con 80 músicos que es un desgaste de alguna manera, estábamos nosotros en la intimidad, íbamos inventando cosas y cuando sentíamos que se había armado algo lo grabábamos altiro. Ese es el disco donde Eduardo canta un tema, muy parisino”.

F: ¿Qué significado tiene Mamalluca para ti?

J: “El año pasado descubrí que me había enamorado del Valle de Elqui. De repente había ido 4 veces en el año al Valle del Elqui, por una cosa y por otra. Cada vez que podemos arrancarnos nos dan ganas de irnos para allá, me siento muy cobijada, me pasa algo muy fuerte, bueno con este grupo de gente y con el valle en general.

Cuando fuimos a tocar en el eclipse, estábamos a los pies de Mamalluca, yo en mi posición de baterista tenía el cerro ahí, sentía que ella nos abrazaba, nos tenía cobijados. Más encima en el momento del eclipse se nos ocurrió tocar Espacio Inerte que es como un extracto de la obra grande de Mamalluca y entonces Carlitos decía “Mamalluca reza”, miraba a Mamalluca, ya empezaba a gritar, estaba que me elevaba por Mamalluca.

Todas las obras tienen una historia muy bonita, sobre todo para mi desde que yo empecé a ser parte, cada aventura, cada desafío… pero como te digo, esa conexión que nos pasa con la naturaleza, tan grande… que hace que finalmente por ejemplo ahora que viene la COP 25°, tanto los organizadores, el gobierno como que todo el mundo dice: “Tienen que estar Los Jaivas”, ¿Que otro grupo está tan conectado con la naturaleza? ¿Qué otro grupo le canta tanto a la naturaleza? ¿Qué otro grupo ha ido a tocar en lugares al extremo de la Patagonia, al Machu Picchu, en la Antártica? Somos uno con la naturaleza, lo digo con mucho respeto, la Pachamama ella es poderosa, no le llegamos ni a los talones, pero hay una comunión muy grande entre la naturaleza, nosotros, y esos lugares,  los siento.

Cada vez que vamos a tocar a lugares recónditos en plena naturaleza yo digo “ellos están sintiendo nuestra música, se está grabando en los árboles, los cerros, las piedras, entonces nos sigue conectando y llamando de nuevo una y otra vez”.

F: Y en lo personal, sé que esta es una pregunta muy difícil y super complicada ¿Cuál sería el disco más significativo para ti y por qué?

J: “El Indio (Homónimo), porque fue grabado en Argentina y del momento siento que el grupo explota en creación, se abre al mundo, se va de Chile y cruza la cordillera. Está esa nostalgia como una conquistada de haber dejado tu país, pero sin embargo te estás abriendo al mundo, estás lanzando La Conquistada. Hay unos temas muy fuertes de ese disco, esa carátula. Creo que, para mí, si me hicieran elegir un disco así, rápido, sería ese”.

F: ¿Cómo ves el rol de la revista Los Jaivas y el papel comunicativo que desempeña en las redes sociales?

J: “Este año o tal vez los últimos dos años, se ha metido al tema de conversación del grupo las redes sociales, me cuesta aceptar la importancia de la presencia en las redes sociales, pero cuando veo que fundadores, hombres mayores hablan y debatan sobre las redes sociales, la importancia del grupo. Me di cuenta que hace 10 años Eduardo pensó en esto. Nunca pusimos mucha atención obviamente, estábamos claro que Eduardo se había bajado del escenario, que era una pérdida de alguna manera, menos dolorosa que otra porque no lo habíamos perdido del todo, sino que que se había bajado de los escenarios y toma este rol con las redes sociales.

Tenemos 400 mil seguidores que si no fuera porque a Eduardo se le hubiera ocurrido hace 10 años hacer esto, cuando nosotros todos estábamos preocupados por otras cosas, no lo habríamos hecho, lo encuentro genial que Eduardo sin ser un hombre tecnológico, tuvo esa visión y dijo “oye espérense, yo me voy a conectar acá, es importante que estemos en estas redes”. Hoy son fundamentales para todo el mundo. Yo digo “¿Será necesaria toda esta cuestión?” Me impacta eso, que haya tenido la claridad en un momento en que nadie de nosotros lo tuvo, la importancia que toma ahora esto, la cantidad de personas que nos sigue y que quiere que estemos ahí contando nuestras aventuras de la vida mágica de Los Jaivas”.

ANEXO

CON ASPECTOS DESCONOCIDOS DE JUANITA PARRA

Librito en papel visual.

¡Hojéalo EN PANTALLA TOTAL y encontrarás mucho más sobre Juanita Parra!

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