“Desde el comienzo se pensó Altiplano como una experiencia inmersiva, donde las imágenes y la música dialogan”
En enero del presente año se lanzó en plataformas digitales “Altiplano”, la nueva creación del compositor chileno, Emilio Bascuñán, interpretada por la Orquesta Andina de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), bajo la dirección de Félix Cárdenas. Financiada por el Fondo para el Fomento de la Música Nacional, Convocatoria 2025, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la obra combina música, cine y paisaje en una experiencia inmersiva, donde el sonido se vuelve memoria en movimiento.
En esta entrevista, Emilio Bascuñán entrega mayores detalles sobre cómo llegó al resultado final de este trabajo musical.
¿Cuál es el origen de Altiplano?
“Nació de un viaje. Fuimos al norte de Chile y a Bolivia con un pequeño equipo audiovisual, con el fin de registrar las primeras imágenes y sonidos del territorio. Desde el comienzo la obra se pensó como una experiencia inmersiva, donde las imágenes y la música dialogan. Viene también de la idea de nuestra última creación “Océano Música Inmersa” que también combina el lenguaje audiovisual con la música en vivo”.
¿Cómo describirías el lenguaje musical que usas en la obra?
“Es una mezcla: hay elementos populares, académicos y del folclor. Siempre trabajando desde la música escrita, combinando lo estilístico. La música andina tiene una profundidad y una mística increíble, y en la orquesta conviven diversos instrumentos como quenas, sikus, toyos, tarkas, charangos, guitarras, cuatro, tiple, un set de percusión híbrido andino, flauta traversa, saxofón alto, voz, contrabajo, marimba, vibráfono y glockenspiel”.
La obra tiene un componente visual importante. En ese sentido, ¿cómo se relaciona la imagen con el sonido?
“La obra en vivo se proyecta en formato cine mientras la orquesta interpreta en vivo la música. Las proyecciones se filmaron en el altiplano latinoamericano: Chile, Perú, Argentina y Bolivia. Grabamos parte del material en terreno y lo complementamos con registros de otros artistas visuales y fotógrafos como Cristian Sepúlveda. Las imágenes se proyectan en tiempo real durante el concierto, como un paisaje que se mueve junto con la música”.
¿Qué ha significado para ti trabajar con la Orquesta Andina y Félix Cárdenas?
“Ha sido un proceso muy enriquecedor. Félix y todos los músicos se involucraron con mucha sensibilidad en la obra y de manera muy generosa. La Orquesta Andina tiene una visión integradora, mezcla los lenguajes latinoamericanos y contemporáneos de una forma muy natural. Este proyecto no existiría sin esa colaboración y sin el trabajo de todo el equipo de quienes estoy muy agradecido”.
En los próximos meses presentarán en vivo esta obra musical. En esa línea, qué esperas del recibimiento del público
“En primera instancia me gustaría que se escuchara el disco que está muy lindo. Luego en vivo, me gustaría que el público se deje llevar, que escuche en profundidad y sienta la energía de una obra que combina e integra un universo de lenguajes como el cine, diseño, teatro, música. En vivo la obra se transforma, la idea propone una inmersión, una referencia a la idea de obra total de Wagner”.