Turismo y gastronomía

Egan Bernal, de estudiante de periodismo a campeón

Hace apenas cuatro años, Egan Arley Bernal Rojas estudiaba en el programa de Comunicación Social en la Universidad de la Sabana y no tenía claro su camino en la vida.

Todos los días recorría la vía que comunica a Zipaquirá con Chía, y pedaleaba entre la niebla sabanera para no llegar tarde a clases. Terminar la carrera profesional parecía la única alternativa para sacar a su familia adelante.

Hoy ese mismo chico espigado, de 1,75 metros, sorprende a la élite del ciclismo mundial. La participación de Egan en la reciente edición del Tour de Francia ha hecho que los expertos ratifiquen la forma como lo llaman: “El joven maravilla”. El corredor nacido en Bogotá el 13 de enero de 1997 es un superdotado, de los que aparecen una vez en cada generación.

De acuerdo con el especialista, que acompaña a Egan en sus entrenamientos, Bernal tiene la capacidad para utilizar el oxígeno de forma mucho más eficiente que sus rivales. Esto le permite tener mucha más resistencia y más energía. “Es capaz de producir mucha potencia con poco peso, lo que facilita una mayor eficiencia en el uso de la energía”, dice Casas.

Otro factor importante es haber crecido sobre los 2.000 metros a nivel del mar. Varios estudios indican que los ciclistas que viven en altura producen más glóbulos rojos, por lo que se cansan menos en la alta montaña, donde hay poco aire disponible por la baja presión atmosférica.

Dice Casas que Bernal disfruta los momentos de grandes esfuerzos, no los sufre. “Al entrenamiento más duro le dice ‘apocalipsis’. Son trabajos de fondo con más de 6 horas y tienen más de 3.000 metros de desnivel por lo que se asemeja a una etapa reina de una gran vuelta. Mientras los otros ciclistas le tienen respeto porque pueden quedar vaciados, Egan no duda y siempre busca quedar primero sin miedo de llegar a su límite”.

Además, siguiendo el ejemplo del ciclista Mark Cavendish, el colombiano pasa horas construyendo vehículos de la línea de Lego Technic. Esas figuras que exigen horas de concentración le ayudan a desarrollar el pensamiento lógico.

Un trabajo que parece simple pero que resulta trascendental para un deporte como el ciclismo en el que la mente muchas veces debe ser más fuerte que el cuerpo. Y desde muy joven Egan sabe que su talento está en dominarlos ambos. El sueño se hizo realidad, y el de los colombianos también.

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