ENTREVISTA

ANASTASIO CRUSTÁCEO:

“Si la vida fuera un disco”

ANASTASIO CRUSTÁCEO reflexiona acerca de su libro “Si la vida fuera un disco”: “Son los discos que me han acompañado toda mi vida

ENTREVISTA

POR FERNANDA SCHELL

ANASTASIO CRUSTÁCEO

164 relatos y 10 discos, eso nos trae el texto de Anastasio Crustáceo, un escritor que se inspiró en álbumes que le marcaron la vida. A través de 10 relatos nos cuenta acerca del punk, las calles, los recuerdos, amor, desamor, amigos y personajes que van apareciendo.

Luego de un largo trabajo, escribiendo en diferentes partes, incluyendo su blog, sacó a luz este libro que cuenta con ilustraciones de seis dibujantes como Guido Salinas y Alkbro, ilustrando a The Ramones y Cock Sparrer respectivamente. El diseño de portada del texto es de Caro Lagos y la edición de Nopatria.

El libro está disponible a través de la editorial NoPatria, tienda de libros Kalimera, Cuarto Granel y el mismo autor.

Para conocer un poco más de la historia de este libro y sus relatos, conversamos con el autor, Anastasio Crustáceo

F: Cuéntame cómo surge la idea de escribir este libro, que se nota que son muchos relatos personales y otras vivencias. 

A: “La idea del libro parte hace un par de años, 2014 más o menos, quizás un poco antes. Había un muchacho que hacía una revista con su pareja en ese entonces, y me hace la invitación para participar con una columna en esta revista, el pie forzado para las columnas es la música, yo desde antes venía escribiendo relatos cortos, no poesía, siempre lo que pienso lo escribo en relatos o situaciones pero siempre en tramos cortos. Cuando me hacen esta invitación estaba disponible y me dice que el pie forzado era la música. Pensando en lo que tenía y lo que venía haciendo por mi lado, se me ocurre de una manera este concepto del relato corto con discos, entonces agarro el “Road To Ruin” de Ramones, que fue el primero que hice, y es disco que abre el libro. Lo empiezo a desarrollar, en si con los Ramones, tiene mucho de calle, desamor, amor, da para muchas historias, más que otras bandas que dan más para un discurso político más que relatar una situación. Este disco es extenso, salió en esta revista en dos partes, después estos chiquillos se separaron, no siguieron sacando números. Luego escribí en un blog, empecé a tomarle gustito a escribir de esta forma, empecé a subir discos de a poco en ese blog. Después, siguiendo esta misma dinámica, en un fanzine llamado Crónica Negra, ahí estuve como columnista, hice un par de entrevistas y me metí también con un disco, creo que fue «Fear Of A Black Planet» de Public Enemy”.

F: ¿Cómo fuiste seleccionando los discos, fueron tus discos favoritos que te otorgaron ideas para el relato?

A: “Al comienzo, en el año 95’ tuve mi choque con la música, compartía pieza con mi hermano, que era thrasher de la vieja escuela, sonaba el «Kill’em All» todo el día en el dormitorio, yo tenía 11 años quizás y él tenía 16 o 17. Ese fue el golpe de música a esa edad. Después paso del colegio, escuela básica a liceo, ahí fue el otro golpe que coincide con el año que tocó La Polla Records por primera vez en Chile, tengo el encontrón con el punk y de una el primer recital grande, primera vez que venía La Polla, fue una explosión en mi cabeza. De ahí viene la razón de narrar estos discos, esta música, son las mismas bandas que vengo escuchando desde que tenía esa edad, no han cambiado mucho mis gustos musicales. Son los discos que me han acompañado toda mi vida, por eso también puedo pasar de «Road To Ruin» que es un disco súper comercial, pegarme el salto al «Bajo presión»  de La Polla, que es más «fondiao» entre los discos de la banda, después saltarme a Public Enemy, que dentro de ese tiempo, los puristas del punk miraban con malos ojos a los raperos. Fueron los discos que siempre quedaron ahí, desde mi crecimiento musical”.

F: Cuando ya estabas escribiendo y escuchando estos discos. ¿Son historias personales? 

A: “Hay vivencias, la mayoría es ficción. Hay de todo, hay mezclas, el ejercicio que hice fue sentarme a escuchar el disco, re-escuchar el disco a veces, ponerle oreja a la letra e internar de sacarle un rollo y en base a eso armar un relato. Quizás no tan fiel a la letra o la historia, de hecho eso nunca fue la idea, de copiar tal cual la historia. La idea siempre fue una situación donde sonará el tema de fondo. Como que siempre uno está haciendo algo y te imaginas tema podría estar sonando en ese momento, y a eso apunta el libro. Más que una interpretación del tema o un relato fiel al tema, es contar una historia donde ese tema pudiera ser la banda sonora”.

F: ¿Cuál crees que es el rol del punk en este libro?

A: “El punk como inspiración en los 80’ en Chile era distinto al punk le tocó vivir a mi generación a mediados de los 90’ en adelante. El punk desde mi forma de ver y lo que me tocó ver fue la conformación del colectivo anarquista, asumirse como anarco-punk, no como el street-punk. En aquellos años estaba el reportaje del mirador a los “okupa”, siendo que acá en Chile ya habían casas que estaban tomadas por piños de anarquistas. El punk para mí siempre va a ser político, es como es la realidad de cualquier persona que vive en la periferia. El no tener miedo, que es un concepto muy entretenido para darle vueltas. En la calle cuando chico, mi vieja en vez de decirme «ten cuidado que no te vayan a cogotear», me decía «oye ten cuidado con los pacos, lleva el carnet». Ella viene de otra generación, donde hubo detenidos desaparecidos, vio a gente cercana siendo arrestada, mientras que la generación de nosotros no, no tiene ese miedo, no le tienes miedo a nada, a las ETS, a los dogmas. El punk es la ausencia del miedo”. 

F: Por otra parte son 164 relatos y 10 discos. Dentro de todos. ¿Cuál es el disco que más destacas y por qué?

A: “Yo diría que el más regalón es el capítulo de La Polla Records, «Bajo Presión«, es mi banda cabecera de siempre, es la banda para mí. Por ese lado, es el capítulo que más la pase bien escribiendo, distinto en otros capítulos donde hay historias más desarrolladas. Puedo sacar temas de distintos capítulos y armar un compilado, que es lo que usaba mucho antes”.

F: Cuando hiciste estos compilados. ¿Se te hizo algún recuerdo de alguna situación, tocata o concierto?

A: “¡Caleta! Por ejemplo la gran parte de mis amigos hoy en día son los mismos amigos que tenía en ese tiempo. Las personas han cambiado muy poco, por ejemplo tengo amigos que somos desde los 12 años. Ya tenemos casi 40 años algunos, otros un poco más, siempre están las historias, yo creo que por eso me fue tan fácil, entre comillas, escribir el libro, porque la historia ya está ahí. Está cuando nos juntábamos y nos cagabamos de la risa, nos acordábamos de algo, cuando íbamos a un show a ver una banda o está también al lado tuyo, en los amigos”.

F: Dices que no te costó mucho escribir este libro, ¿pero cómo fue el proceso para ir integrando los diferentes relatos? 

A: “El ejercicio que armé para escribir fue sentarme, escuchar el disco, tratar de sacar el rollo al tema, a veces desde el título, traduciéndolos en algunos casos y te motivas caleta. Piensa que éramos callejeros desde chicos, es vincular el estadio, siempre ir a la cancha, la historia del barrio. Yo vivía en Maipú, y de repente estudiaba en Santiago Centro y partía para allá, o partíamos a La Bandera, o partíamos a Puente. En esos mismos trayectos de ir a una tocata o comprar discos al Bio, juntarte con amigos, aparecen historias, entonces la ficción no es tan forzada porque haces memoria, memoria emotiva, se te hace más fácil escribir. También lo que me gustó fue vincular temas con bandas entre medio”.

F: ¿Dejaste algún disco afuera por algún motivo, pensar que algún disco debía haber entrado?

A: “No dejé ninguno afuera, aunque se me quedó uno a medio terminar. Lo bonito de este libro es que toda la gente que participó, ya sea en edición, gestión del libro, ilustraciones, son amigos de hace tiempo, entonces es un libro súper cercano. Yo creo que por eso encuentro que es un libro fácil de leer, entretenido de y que te puede llevar en algunos casos a soltar una lagrimita o a cagarte de la risa”.

F: Respecto al libro, ¿cómo ha sido el recibimiento de este texto? Justo calzó con esta pandemia.

A: “Ha funcionado bien, a pesar de todo. Hemos sacado pocas copias, no sabemos qué va a pasar. Ya rompí el tema de que solo los amigos te compran el libro, me ha tocado vender el libro a gente que no conozco, eso es bacán. Otra cosa que encuentro entretenido es que yo venda el libro, a pesar de que está en la tienda de libros Kalimera, en Cuarto Granel que es una tienda vegana, también el Nico tenía unas copias que ya se le acabaron. Finalmente quedé solo yo con copias y es entretenido venderlos, te encuentras con gente con la que terminas comentando la situación, inicias una conversación. Por ejemplo, a mí nunca me ha tocado comprar un libro directo a un autor, entonces es un proceso entretenido”.

F: Habías dicho que vas a hacer una segunda parte.

A: “Exactamente, estoy escribiendo la segunda parte de este libro, que va a ser un poco más variado. Hasta el momento voy con tres capítulos: «Queen is Dead» de The Smiths, «Check Your Head» de Beastie Boys y el tercero es de enfermos terminales”.

F: Se nota que es más variado…

A: “Más que variado, puede ser más variado en cuanto a discos, pensando en los discos que vengo escuchando de siempre. En mente, tengo mucho más, así como Johnny Cash entre medio, un poco más de punk chileno… Por ahí va la idea”.

F: ¿Trabajarías con discos nacionales?

A: “Hay uno que tengo en mente, no la historia pero sí el disco y que tengo muchas ganas de hacerlo, va a estar entrete. Es una etapa de esa banda de hardcore que tenía otro vocalista. Si todo sale bien, va a ser algo muy entrete”.

F: Con respecto a todo lo que escribiste, ¿hay alguna reflexión que llegaste a desarrollar o experimentar en este libro?

A: “La mayoría del libro está contado en pasado, lo que tuve, tuvimos o lo que alguien tuvo. Lo triste es que no todo ha cambiado, por ejemplo un disco de La Polla Records que es del 84’ no le puedes cambiar nada a las letras porque está la misma cagada que en ese entonces y peor. Puedo tomar un disco del 80’ y es lo mismo, es súper triste y fome pero es verdad, lo que lo hace bonito y en mi caso me hace romantizar el tema… Es que a pesar de todo eso, del saber que vivimos en una realidad de mierda, una sociedad de mierda nos atrevemos a hacer cosas bonitas, crear bandas, familias, tomar la iniciativa de ser padre, criar una persona con nuestros valores. Es el gran desafío. La maduración de un proceso político, la maduración de un pensamiento crítico a través del punk es como lo que puedo sacar a limpio del libro, quizás leer el libro no le deje esa sensación al lector, pero en mi caso me dejó esa sensación al terminarlo, al decir «loco, un libro con una escritura súper bonita, un libro bien terminado con una edición buena, una pega de ilustración que fue dedicada”, además a nadie se le pagó por participar en el libro, entonces todo fue hecho gratis, con cariño porque hay una relación de amistad, hay una relación de afecto, y poder entregar ese producto. Además de ser un libro que no es caro en relación al valor libro comercial de hoy en día, es doblemente gratificante, eso es lo que saco de todo este proceso, es como «toma, disfruta, siéntate y lee, si te gusta el copete, destapa un botella, si no te gusta tomar, pon, escucha al disco”. Yo recomiendo que traten de leerlo con el disco de fondo, que vaya sonando, como son relatos cortos, tampoco es la idea ir rápidamente leyendo el libro, pero disfrútalo”.

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