La música nos conecta con la naturaleza
Por Eugenio F. Rengifo L.
La música nos conecta con la naturaleza
Llueve y no llueve en Puerto Varas. Nubes grises, nubes blancas. El volcán se impone con su manto de nieve que lo abraza y cubre por completo. Y, de pronto, el lago recibe algunos rayos de sol atardecido y lo convierten en un cielo azul oscuro. Estoy en el Centro Cultural Bosque Nativo, en la Casa Raddatz, plena costanera. Se trata de una casona centenaria que en 1992 fue declarada Monumento Nacional. En el salón principal, donde habitualmente se muestra la obra plástica de artistas regionales, se va a presentar en un momento el Ensamble Filarmónico Araucanía. La invitación es a disfrutar de un Concierto del Sur con nueva música chilena.
Esta tarde se busca conectar a un grupo de personas que aman melodías, ritmos, armonías con la naturaleza sureña. Nuevos sonidos de nuestra tierra. Entran a la sala los integrantes de este ensamble que dirige Javier Leone. Los instrumentos que llevan cobrarán vida en manos de sus prodigiosos y jóvenes talentos: dos violines, una viola, un violoncello, contrabajo, flauta traversa, clarinete, corno francés, piano.
En su presentación, el director nos dice que el programa contempla tres obras de compositores chilenos, quienes, desde distintas miradas, nos invitan a recorrer paisajes sonoros cargados de identidad, imaginación y memoria. El sonido de tan nobles instrumentos nos comienza a envolver poco a poco y nos toma de la mano para salir a pasear por los Bosques de Tril Tril, del compositor Jimmy Beas. Se nos explica que “es una obra inspirada en la riqueza natural y cultural de nuestros territorios, que fusiona elementos de raíz folklórica con un lenguaje contemporáneo, evocando sonoridades ancestrales como el kultrún y la trutruca”.

La música me lleva a recordar mi primera visita al Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, el que acaba de cumplir cien años de historia, los que han sido celebrados como corresponde en la Región de Los Lagos. Declarado Parque Nacional en 1926, bajo el gobierno de Emiliano Figueroa, es el parque más antiguo de Chile y un símbolo de protección del patrimonio natural de nuestro país. En sus cerca de 250.000 hectáreas de extensión hay una enorme variedad de especies nativas como cipreses, coigües, alerces y muchas otras que nos ayudan a respirar mejor en este planeta. De hecho, el parque está en la categoría de Reserva de la Biósfera Bosques Templados. Entre otros regalos de la naturaleza, en el caminar por sus hermosos senderos nos podemos encontrar con una variada fauna y aves que se dibujan en el cielo mientras derraman su cantar por los alrededores. En particular, me parece escuchar el canto del chucao.
En compañía de la música creada por Jimmy Beas, me he traslado a esos bosques. Y, como señala el filósofo alemán Frederic Gros en su libro “Andar, una filosofía” (Taurus, Madrid 2014), siento que “…el simple hecho de caminar…es una experiencia de libertad, como momento de comunión con la naturaleza, como acto solitario y propicio para la ensoñación, como motor de la creatividad”.
Segunda obra: “Caos”, de la joven compositora valdiviana Katherine Bachman. Podríamos decir que es la experiencia de llegar desde los bosque sureños al caos de lo que puede significar una gran ciudad. Nos aseguran que se trata de “una obra minimalista que, a través de pocos elementos, construye una intensa trama de ritmos y melodías que representan musicalmente la idea del caos”.
Luego, el “Concierto del Sur” nos regala algo más sobre la vida y obra de Gabriela Mistral con la composición “Yin Yin” del músico Jaime Cofré. El Ensamble se encarga de dar la ambientación adecuada a la tragedia que significó para la Premio Nobel la muerte de su sobrino Yin Yin, quien eligió quitarse la vida en plena adolescencia. La obra “recorre musicalmente el encuentro, el amor, la pérdida y el reencuentro”.
Este maravilloso viaje por la nueva música chilena concluye con tres originales arreglos para “Arriba quemando el sol” y “La jardinera” de Violeta Parra, y “Luchín” de Víctor Jara. Después de prolongados aplausos, los asistentes son invitados al escenario para compartir su entusiasmo junto a los músicos. Se ha cumplido plenamente el lema del Ensamble Filarmónico Araucanía: La música nos ha conectado con la naturaleza en un espacio donde los sonidos, las historias y las emociones se encuentran.
