Revista de Los Jaivas

Daniel Hidalgo, autor del libro El último pogo de Rita Maldita

Daniel Hidalgo, autor del libro El último pogo de Rita Maldita

ENTREVISTA DE FERNANDA SCHELL

Daniel Hidalgo, autor del libro El último pogo de Rita Maldita: “Hoy creo que es una novela sobre perder”


El escritor porteño, Daniel Hidalgo, lanzó El último pogo de Rita Maldita, texto donde explora una historia marcada por la violencia de género, la música, el punk, las desapariciones y los relatos fragmentados protagonizados por un grupo de jóvenes marginados del sistema. Todo este relato se va desarrollando a través de la desaparición de Rita, chica que estaba en medio de un festival de rock independiente.


Este es el cuarto libro de Hidalgo, anteriormente ha escrito libros como Canciones punk para señoritas autodestructivas, Fanfiction y Manual para robar en el supermercado, los cuales han tenido un buen recibimiento por los lectores y ha recibido diferentes premios literarios.
Para conocer más acerca de este nuevo título, conversamos con su autor, Daniel Hidalgo.


Recuerdo que hace años en una entrevista que tuvimos me contaste acerca
de este libro a grandes rasgos. Pero 

¿Cómo surge El último pogo de Rita Maldita? 
De la necesidad de indagar en las posibilidades de la ficción, de no quedarse en un solo terreno y en sus fronteras, sino que estirar el campo hasta romperlo, de no encasillarse. Su escritura se sintió como ponerse al borde de un precipicio con los ojos cerrados, lo mismo que, probablemente, buscan los personajes en la novela, un shot de adrenalina. En algún momento sospeché que era una novela de estudio de personaje y me fui sumergiendo en cada uno de ellos, quería que, pese a ser casi personajes de cómics, se sintieran reales, se pudieran olfatear y despertaran mucha intriga. Ya con eso, la novela se fue dando sola. Una chica se pierde, la buscan los ratis, se empiezan a perder ellos. Hoy creo que es una novela sobre perder.


¿Qué te inspiró a crear el personaje de Rita?

Muchas piezas porque quería que ella misma como personaje pareciera un puzle. El movimiento riot grrrl del Washington de los noventas, los casetes de Bikini Kill, inevitablemente Laura Palmer, Tank Girl, la cultura del pack, el mercado del porno en internet, las funas de Facebook, Alicia en el país de las maravillas, la diosa Bastet de la mitología egipcia, el gato de la paradoja de Schrödinger y sobre todo la sensación del extravío en cualquier ámbito de la vida.

Es un libro bastante diferente a los anteriores que has escrito. ¿Cómo surge este cambio de narrativa?

He intentado que mis libros respondan a modelos diversos, pertenecen a géneros distintos, responden a campos de influencia distintos y tienen registros que varían de uno a otro, sin embargo, claro, hay un ánimo de experimentación narrativa en El último pogo que lo hace parecer más radical. La verdad que nace del aburrimiento, de querer pasarlo bien cuando escribo, de que me exija dedicación, investigación, tomar riesgos y decisiones que terminen siendo distintas a las que creí que tomaría al inicio. La novela es una declaración de amor a la novela negra, al hard-boiled y al splatterpunk, a los cómics de Grant Morrison, Frank Miller y
Brian K. Vaughan, al cine de terror ochentero, al diálogo entre Borges y Bioy
Casares y a harta mitología de las bandas de shock rock y horror punk, desde Alice Cooper hasta The Cramps.


¿Cómo fue el proceso creativo, de escritura y edición de este texto?
Fue un verano, a mucha película ochentera, mucha serie de Netflix también, en busca de una narración que pareciera más un ejercicio de traducción para luego destruirla y ver qué pasaba. Hice una escaleta en una pizarra que fui llenando de notas, recortes, imágenes y citas y luego la fui desmontando esa trama como si fuera un juego de mesa, viendo dónde podía calzar esto que en apariencia no calzaba. Luego seguía escribiendo, armando cosas, desarmando otras. Me hice una playlist con lo que creí que era la atmósfera narrativa. Misfits, Kiss, Patty Smith, The Smiths, bandas de psychobilly. Buceaba en los libros de Dashiell Hammett, de Joe R. Lansdale, en la colección El Séptimo Círculo y en las novelas gráficas de Vertigo. Le saqué el tarot a algunos personajes para tomar decisiones narrativas en base a posibilidades que no había observado. Es muy interesante porque el tarot está construido en base a arquetipos y posibilidades narrativas,
más allá del sentido que uno le dé. La edición vino después y fue muy parecida a la producción musical porque estuvo centrada en el ritmo y en la eficacia de cada palabra.


En el libro también existe esta representación de “generación perdida”.
¿Qué te interesaba explorar ahí?

Sin ir más lejos, la película Generación perdida de Joel Schumacher es
probablemente la base teórica de la novela. Sin embargo, tiendo a pensar que no es solamente una cosa generacional. Cada personaje, desde los ratis hasta los padres de Rita Maldita, encarnan algún tipo de perdición. La novela se estructura como un laberinto, entonces esa sensación, la de estar perdido, tenía que notarse de inicio a fin. En mis personajes solo me interesa explorar sus posibilidades narrativas. No les pido más.


Nuevamente Valparaíso está presente en el libro. ¿Qué importancia tiene para ti este lugar y los sitios que se mencionan en el transcurso del libro?
Valparaíso está en un capítulo, pero desde la mirada turística, me parecía
interesante indagar en esa especulación narrativa por todo el peso que tiene el tema para las personas del puerto. Ese rechazo al santiaguino, al identificarlo como un privilegiado que se extiende a la gran parte de las provincias y que es un síntoma de la distribución del poder y la justicia en Chile. Yo vivo hace casi una década en Santiago centro y por cursi que parezca, cuando sueño estoy en Valparaíso, mi familia vive en Playa Ancha, además está a una hora y media de viaje. Tengo aún muchos bocetos de historias que nacen y solo podrían escribirse en Valparaíso, pero en esta novela los personajes viven en Santiago. De esa idea salió también esta ruta del carrete que siguen Ícaro, Miss Horror y Rita Maldita, por el norte, y la de las sectas todo lo que tiene relación con S., que es a todas luces un villano, por la zona central. No he ido nunca al norte del país, entonces su construcción se hizo en base a testimonios de amigos, documentales, notas de noticieros, imágenes, fotografías y los dibujos de Andrés Sabella, y harto Google maps. Necesitaba esos paisajes áridos para cuando la novela se vuelve un relato sobre la carretera.


La música siempre ha estado presente en tus historias. ¿Qué referencias musicales escuchaste o te inspiraron para escribir este relato?
Los Sinners, Danzig, Gwar, The Hellfreaks, The Donnas, Ozzy, Alice Cooper, Los Kanibales Surf Combo, The Cramps, Misfits y todo lo que puse en la playlist del libro en Spotify.


En el libro se tocan temas como violencia de género, en el pololeo, un poco de feminismo y machismo. ¿Por qué decidiste tocar estos temas en esta historia? 
Por la búsqueda de personajes en alta definición, con espesor dramático, tenía que ver todas las problemáticas a las que podían enfrentarse. Entonces, con los personajes femeninos se dio de forma lamentablemente espontánea. Estoy casi seguro de que no existe mujer que no haya sentido la violencia de género en cualquiera de sus formas. En la novela no solo está centrado en la figura de las personajes más jóvenes, sino también la detective y la madre las sufren y son fundamentales en el sino trágico de sus componentes. Así también abordo los diversos tipos de violencia como las tensiones de clase, el abuso, la corrupción de las policías, la sensación de desrealización y deshumanización que, quiero creer han marcado mi narrativa, problematizándolos en función de una historia pero que llegan a ser estremecedores como simulación de una realidad posible.


Al leer el libro se nota una vida bohémica, en el caso actual. ¿Qué hubiera hecho Rita en una situación de Pandemia?
Se divertiría con sus suscriptores de Onlyfans y probablemente habría asistido a un carrete clandestino en donde se habría producido un brote de covid.


Ya que eres profesor. ¿Qué se aprende realizando este tipo de libro? Lo que he aprendido con cada uno de mis libros y sus procesos de lecturas
previas, que la literatura es el acto más salvajemente puro, bello e intenso que puede existir.


¿Qué proyectos tienes? 
Ser lo más feliz que se pueda ser, sentirme libre en un mundo que quiere
amarrarte todo el tiempo.

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