Claudio Gajardo: “Los High Bass y Los Masters se conocían entre sí porque sus actuaciones giraban dentro de la provincia de Valparaíso”.

POR FERNANDA SCHELL

ENTREVISTA

El musicólogo y artista chileno, Claudio Gajardo, lanzó su último
libro, “Sonambulismo: Aproximación a los conjuntos electrónicos de la
Nueva Ola Chilena (1962-1966): El caso de Los Masters”, una segunda
entrega acerca de los orígenes del grupo nacional, Congreso. En este
texto el investigador desde sus inicios, las causas y consecuencias que
exponen a cómo Los Masters, conjunto electrónico, cuando aceptaron
el proceso de la industria musical de aquella época para materializar
su ingreso.

Entiendo que “Sonambulismo” es parte de una serie de tres volúmenes que, una vez completa, termina por contar la prehistoria de Congreso. ¿Qué capítulo es éste?


R: “Son un poco más que tres volúmenes. La verdad es que son siete y todos registran la prehistoria de Congreso, en los que se describen sus dos brazos principales: Los Masters y Los Sicodélicos. En este sentido, Los Masters fueron conformados por los hermanos González (Fernando, Patricio y Tilo), junto con la inserción de Carlos Rodríguez, Patricio Hevia (Q.E.P.D.) y Fernando Hurtado. En tanto, Los Sicodélicos fueron constituidos por: Leslie George Needham, Waldo Morales y Francisco Sazo, junto con los bateristas que pasaron por sus filas: Jorge Fernández, Sergio Alvial,
Alfonso Valdés y Juan Carlos Saphores. Ahora bien, cabe señalar que previo a que Los Masters se fundaran, hubo otros intentos de nombres como Los Jets, Los Stereos, así como Patricio Hevia y Los Masters. Del mismo modo, el nombre anterior a Los Sicodélicos fue el de The Growlings. Sobre este punto, debo precisar que el contexto que engloba a los orígenes de Congreso se inserta en el Chile de los años ’60, precisamente, en Quilpué y sus alrededores. Y ante tu pregunta sobre “Sonambulismo”, yo te respondo que esta segunda parte describe todas las instancias que explican cómo los conjuntos electrónicos de la Nueva Ola, incluyendo a Los Masters, fueron muy útiles para la industria cultural chilena de la época”.


Hablemos sobre Los High Bass y Los Masters como grupos musicales que se iniciaron en zonas contiguas al puerto de Valparaíso durante los años ’60.

R: “Los High Bass constituyen la prehistoria de Los Jaivas que se enmarca en Viña del Mar y sus alrededores durante los años ’60. En este contexto, Los High Bass y Los Masters se conocían entre sí porque sus actuaciones giraban dentro de la provincia de Valparaíso. Sobre este tópico, Los High Bass gustaban de la música tropical, en tanto Los Masters eran fans del grupo británico The Shadows. Lo que más me emociona de aquella historia es que ambas agrupaciones, al final de la década del ’60, deciden reemplazar sus nombres iniciales por Los Jaivas y Congreso, respectivamente. ¿En razón de qué? Pues bien, debido a dirigir sus intereses hacia los mismos objetivos: abandonar su repertorio de versiones de otras corrientes musicales para abrazar la posibilidad de hacer música popular genuina, en base a una experimentación sonora que les permitiera fusionar ritmos e instrumentos musicales de todo tipo y desde una
mirada sonora e ideológica latinoamericana. ¡Fabuloso!”.

En tu libro mencionas corrientes como el Beat Chileno. Descríbelo, por favor.


R: “Bueno. Todo comenzó cuando Fabio Salas crea el concepto de Beat Chileno en su libro, “La Primavera Terrestre”, del año 2003, en el que, sin duda, contribuye en la definición de una serie de conjuntos musicales que convivieron con la Nueva Ola, pero que tenían otras propiedades. En este contexto, mi propio aporte, no tan sólo fue otorgar una descripción más precisa, sino además lograr una separación entre muchos conjuntos musicales que partieron teniendo características que se insertaban dentro del Beat Chileno, pero había otras que avanzaron mucho más allá, en la medida en que se acercaron hacia lo progresivo y lo psicodélico. De este modo, yo definí al Beat Chileno como aquella corriente musical de agrupaciones definidas que se inclinaron por el sonido beat, apostando, en su mayoría, más a la interpretación de éxitos angloamericanos que a la creatividad musical. A la par, gran parte de estos grupos criollos, cuidaron muy bien sus vestimentas, así como sus peinados que fueron afines al movimiento homónimo de los países anglosajones. Sin embargo, el gran grueso de estos conjuntos fijó su permanencia, en el mercado musical nacional, más por razones comerciales y publicitarias que por empatizar con la corriente descrita. Todo esto con el objetivo de acaparar atención mediática que les permitiera encontrar, tanto mayor cantidad de consumidores de discos como mayor público para sus recitales. Ejemplosde grupos de la corriente citada, fueron: Don Giovanni y Los Dolce Vita, Edgar y Los Vikings, Los Picapiedras, Los Larks, The Apparitions, etc”.

Seguidamente, en tu referida investigación mencionas al Beat Progresivo-Psicodélico Chileno. Indícanos sobre qué trata esta otra corriente.


R: “El Beat Progresivo-Psicodélico Chileno, lo conceptualizo como aquella corriente musical que amplió un sonido beat más evolucionado cuando se enlazó con el folk-rock, la psicodelia y el garage. En este sentido, puesto que no todos los grupos como Los Vidrios Quebrados y, en última instancia, Los Jockers se acercaron, explícitamente, a la psicodelia como Los Mac’s y Beat 4, o bien, al hibridismo instrumental de Los Sicodélicos; sí, al menos, expresaron un progreso evidente cuando ciertas piezas que ejecutó, sobre todo, el grupo de Alam Ferreira y Sergio Del Río (Q.E.P.D.), experimentaron elementos sonoros adelantados para la era en nuestro país. Por consecuencia, las agrupaciones aludidas exhibieron una cierta calidad, tanto en sus trabajos musicales de 33 1/3 r.p.m (long play y extended play) y 45 r.p.m (singles) como en sus shows artísticos, teniendo muy poco que envidiarles a algunas bandas angloamericanas sincrónicas”.


Sabemos que te gustan los años ’60. No obstante, ¿por qué diriges tus proyectos de investigación hacia aquella época?


R: “Principalmente, porque desde niño fui fanático de The Beatles y luego de toda la Invasión Británica, así como de la música juvenil estadounidense de los años ’60. Y, de esta manera, fui creciendo con el sonido de aquella época. Más adelante, cuando ingresé a estudiar musicología en la Universidad de Chile fijé mi ámbito investigativo hacia la música juvenil chilena de la década del ’60. Y, por ello, fue un camino natural, el cual me deja súper satisfecho por mis logros, aunque pienso que debo materializar
la decena de proyectos que aún no están acabados. Por consiguiente, espero poder terminarlos todos en este 2021, si la divinidad me lo permite”.


¿Qué opinión tienes sobre libros como “200 discos del Rock Chileno”?


R: “Considero que es un gran aporte de los investigadores involucrados, así como de la Editorial Ocho Libros que apostaron por un proyecto tremendamente ambicioso. Es súper bueno que aquella investigación se haya concretado. Ahora bien, hay que ir por más porque el conocimiento nunca se detiene y hay que apurarse porque no sabemos si el planeta seguirá girando de aquí a un tiempo más. Básicamente, hago un llamado a
otros investigadores para que se apuren con sus proyectos”.


¿Qué piensas sobre nuestra Revista de Los Jaivas?


R: “Pienso puras cosas positivas porque es una plataforma que abre espacios de información y de discusión sobre la música popular chilena”.


Finalmente, ¿cuáles serían tus próximos proyectos?


R: “Bueno. Se viene un artículo que escribí sobre un extranjero nuevaolero que formó un grupo musical en Chile y que es parte de un libro que saldrá publicado muy pronto en otro país latinoamericano. Sobre este tema, no sabes lo contento que me pone que yo sea coautor de aquel material investigativo. Y, asimismo, estoy por terminar un libro-entrevista sobre uno de los músicos populares chilenos más exitosos que está radicado en Europa. Dicha publicación saldrá en enero de 2021. ¡Si Dios quiere!”.