Shandon Sahm: giras, leyendas y una batería que nunca dejó de sonar 

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Desde muy pequeño, Shandon Sahm entendió que la música sería parte fundamental de su vida. Hijo del legendario Doug Sahm, creció entre clubes de blues de Texas, acompañando a su padre durante largas noches de conciertos y aprendiendo desde muy temprano un mundo que años más tarde se convertiría en su propia profesión. Como baterista baterista, forjó su propio camino en bandas como Pariah, con quienes firmó con Geffen Records, y posteriormente en Meat Puppets, participando en discos como “Golden Lies”, “Lollipop” y “Rat Farm”.

Su recorrido también incluye colaboraciones con Gibby Haynes, giras junto a bandas como Stone Temple Pilots, Soundgarden y Foo Fighters, además de una etapa solista marcada por el rescate del legado musical de su padre. En el camino hubo éxitos, pérdidas, quiebres y momentos de incertidumbre, experiencias que terminaron convirtiéndose en parte fundamental de su manera de entender la música y la industria.

¿Recuerdas tu primera conexión con la música y como baterista? 

Nací en una familia de músicos, mi padre ya estaba en la industria musical y en las listas de éxitos, grandes éxitos en los años 60. Así que antes de que yo siquiera apareciera en escena, él ya estaba bien metido en el negocio de la música. Nací en una familia de músicos, yo, mi hermano y mi hermana pasamos el rato con papá, mientras él tocaba en sus shows y clubes de blues, así que crecí, ya sabes en clubes básicamente. 

Entonces, ¿también tuviste la oportunidad de ir a conciertos?

Sí, Kiss fue mi primer concierto en la gira Dynasty, me cambió mi vida. Hay tanta historia que está asociada. También pude conocer a Kiss sin maquillaje en aquel entonces, ese fue un gran acontecimiento. Más allá de principios de los 70, yo era un niño pequeño, lo cual fue un gran acontecimiento, fue como conocer a Superman. Mi papá había hecho algo de trabajo con el tipo que firmó a Kiss, tenían una especie de conexión, aunque eran dos estilos musicales completamente diferentes. Mi papá era de blues y Kiss era de hard rock. 

¿Crees que eso te influye en la música?

Sí, creo que la música, en cierto sentido, estuve rodeado de música todo el tiempo y creo que me eligió a mí, porque cuando estaba en la escuela secundaria y primaria, e incluso parte de la preparatoria, realmente no sabía qué quería hacer. Pensaba: «bueno, ¿hago lo obvio y me dedico a la música? Porque nací en la música y mi padre es músico. Supongo que también seré músico, pero nunca lo pensé». Y pensaba: «no sé, ¿voy a ser médico? ¿Voy a ser…? ¿Qué voy a ser? Y nunca lo supe”. Luego en la preparatoria, me pidieron que tocara la batería, dos hermanos, y ahí fue cuando todo empezó a tomar forma. La primera banda en la que estuve, llegó a lo más alto y firmó con Geffen Records. El mismo tipo que nos contrató a nosotros también contrató a Mötley Crüe y a Guns N’ Roses. 

Pariah fue tu primera experiencia profesional. ¿Qué aprendiste en esos años?

Me introdujo directamente en la industria discográfica. Firmamos con Geffen y el hombre que nos contrató, Tom Zutaut, también había firmado con Mötley Crüe y Guns N’ Roses.

Abrimos para Mötley Crüe y Jackyl e hicimos muchas cosas increíbles. Pero también aprendí algo que me ha acompañado durante toda mi carrera: nunca sabes cuánto va a durar el éxito.

Puedes estar arriba un minuto y al siguiente estar abajo. La industria musical es muy fugaz.

Por eso siempre he intentado ser humilde y tratar bien a la gente. Te encuentras con las mismas personas cuando subes que cuando bajas. Si eres un imbécil cuando estás arriba, esas personas lo recordarán cuando necesites ayuda.

¿Cómo recuerdas estos tiempos y qué aprendiste de este período? 

Me introdujo en la industria discográfica, en el negocio de la música, me enseñó un montón de cosas. Una cosa que aprendí es que te encuentras con las mismas personas cuando tu carrera va en ascenso que cuando va en declive, porque es muy fugaz. En este negocio, te pueden gustar y eres famoso un minuto, al siguiente ya no eres nada. También me ha enseñado a ser siempre humilde, nunca seas antipático ni un imbécil con nadie, porque si lo eres mientras subes la escalera, si eres un imbécil, entonces cuando tu carrera no haga nada, te encuentras con las mismas personas en el camino hacia arriba. 

La historia de Pariah también tuvo un momento muy doloroso con la muerte de Sims Ellison. ¿Cómo marcó esa pérdida tu vida y tu carrera?

Fue muy duro. Sims era mi amigo y alguien con quien había tocado. Después de que nos despidieran de Geffen en 1995, la banda terminó separándose y, en 1999, Sims se suicidó.

Es algo muy difícil de procesar cuando alguien con quien compartiste tantos momentos y escenarios muere de esa manera.

Fue uno de los puntos más bajos de mi carrera. Había estado en Geffen, había girado, había vivido todas esas experiencias y de repente todo desapareció. Después de eso estuve un tiempo simplemente flotando entre bandas locales, sin saber muy bien qué hacer.

¿Cómo recuerdas la etapa de “Golden Lies» de Meat Puppets?

Fue una época muy interesante, con ese disco pudimos salir de gira. También llegamos a hacer televisión nacional, incluyendo The Late Late Show with Craig Kilborn.

Para mí fue otra oportunidad de aprender. Ya había pasado por Geffen con Pariah y ahora estaba en Atlantic con Meat Puppets. Cada experiencia me enseñaba algo diferente sobre la industria y sobre ser músico.

Después de esa primera etapa con Meat Puppets también trabajaste con Gibby Haynes. ¿Qué significó tocar con él?

Fue otra experiencia increíble. Gibby era el cantante de Butthole Surfers y terminé tocando la batería en su disco solista.

Luego firmamos con Surfdog, que estaba relacionado con Warner Bros, sacamos un disco y salimos de gira. Tuve mucha suerte de tocar con artistas realmente interesantes. Si lo piensas, Kurt Cobain admiraba a Meat Puppets y a Butthole Surfers. Así que terminé tocando en bandas con algunos de los ídolos de Kurt Cobain. Es algo bastante increíble de pensar.

En 2009 volviste a conectar con Kurt Kirkwood. ¿Cómo ocurrió ese regreso?

Estaba trabajando en un tributo a mi padre, que eventualmente se convertiría en Cover Song Song. Le pregunté a Kurt si quería tocar en el proyecto porque sabía que le gustaba la música de mi padre.

Grabamos un par de canciones y eso volvió a conectarnos después de varios años. Después me preguntó si quería volver a tocar con Meat Puppets porque su baterista no podía hacer algunos conciertos. Le dije que sí.

Nuestro primer tour de regreso fue abriendo para Stone Temple Pilots, hicimos alrededor de ocho o diez conciertos con ellos, fue genial.

Después llegaron Lollipop y Rat Farm, además de giras con Soundgarden y Foo Fighters. ¿Qué recuerdas de esos años?

Fueron años muy intensos. Grabamos Lollipop y salimos de gira abriendo para Soundgarden y Foo Fighters. Después hicimos Rat Farm y volvimos a girar muchísimo. Fuimos a Australia, Europa, España, Gales y Reino Unido varias veces.

Estuve con Meat Puppets desde 2009 hasta 2018. Fueron muchos años y muchas experiencias, aprendí muchísimo, tanto sobre lo que se debe hacer como sobre lo que no se debe hacer.

Después de tantos años tocando en bandas, ¿qué significa para ti tener tu propio proyecto?

Cuando estaba de gira constantemente con Meat Puppets no tenía mucho tiempo para hacer mi propia música. Cuando me mudé a Ámsterdam finalmente tuve ese espacio. Ahí pude terminar “Cover Song Song”, mi tributo a mi padre.

Mi padre murió a finales de los 90 y quería mantener viva su música y su memoria. Había empezado a grabar ese proyecto en 2009 y tardé años en terminarlo.

Ahora también tengo mi propio proyecto como cantautor y sigo tocando la batería. Hice música propia y pude incluso tocar en Austin City Limits en 2019, el mismo día que Guns N’ Roses.

¿Qué significa para ti que nuevas generaciones estén descubriendo la música de tu padre?

Es increíble. He hablado con gente de veinte años que me dice: “me encanta la música de tu padre”. Cuando les pregunto cómo lo descubrieron, me dicen que Spotify les recomendó una canción, eso demuestra que la música puede tener muchas vidas.

Chris Robinson de The Black Crowes ama la música de mi padre. Frank Black de Pixies también. Evan Dando de The Lemonheads también es fan. Nunca sabes qué puede pasar. Quizás dentro de cien años alguien descubra una canción de mi padre y la convierta nuevamente en un éxito. La música es como tener nueve vidas.

Si miras toda tu carrera, desde Pariah hasta Meat Puppets, Gibby Haynes y tu proyecto solista. ¿Qué es lo que más te enorgullece?

Nunca me rendí, he tenido momentos muy buenos y momentos realmente malos. Perdí amigos, las bandas se separaron, hubo momentos en los que me pregunté si quería seguir haciendo esto.

Pero tienes que persistir, nunca fui una estrella enorme. Nunca vendí millones de discos ni tuve mi propia banda tocando en estadios. Pero estuve en bandas que abrieron para algunas de las bandas más grandes del mundo y tuve la oportunidad de hacer cosas increíbles.

Y, al final, la música que hiciste puede durar cien años, nosotros no vamos a estar aquí para siempre, pero alguien podrá poner un disco de Meat Puppets, Pariah o Gibby Haynes y escucharme tocar.

¿Qué planes tienes para el futuro?

Siempre voy a hacer música, no sé si necesariamente voy a hacer discos completos porque hoy muchas personas lanzan sencillos, así que probablemente sacaré música nueva de esa manera. También tengo mi proyecto como cantautor y sigo tocando la batería. Mañana podría llamarme alguien y decirme: “¿Quieres tocar la batería en mi banda?” Y probablemente diría que sí. Puede ser una banda desconocida o una banda enorme, puede ser un disco o una gira. Mientras siga respirando y tenga salud, siempre habrá algo más por hacer. La historia todavía no ha terminado.

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