Viene un niño con banderas de amor y de paz

Navidad

INTRODUCCIÓN:

Una callecita abierta a mis sueños, en un pueblito costero al norte de Santiago, me regala una hermosa emoción durante mi paseo primaveral. En un muro de antiguas viviendas, a un costado de la vereda, encuentro a la Sagrada Familia que me observa. María acurruca a un recién nacido en su pecho y José acerca su ruda mano de carpintero para acariciarlo. Son pequeños mosaicos brillantes, dorados, blancos, azules,celestes, cafés, rojos que dan forma y vida a esta imagen que me sobrecoge. Piedras de roca viva rodean a los tres protagonistas de esta historia. Ha nacido el niño que nos trae la buena nueva, la paz, el amor, la solidaridad. Un niño que ha sostenido por más de dos mil años a la civilización cristiana con la esperanza de una mejor vida en esta tierra.

LA ANUNCIACIÓN:

Del cielo baja una semilla de luz para anidar en el vientre de una flor. En el patio de una humilde casa blanca el misterioso rayo de sol quiebra la mañana.Las preguntas del viento mecen los trigos del campo y en el aire se escucha el firme aleteo de un pájaro. La música azul de una flauta inunda la tierra: el crujido de la nueva vida ilumina los ojos de María.

MARÍA VISITA A SU PRIMA ISABEL: 

María se calza los pies con diáfanas sandalias. En el pelo, Joaquín y Ana le han puesto una flor. Su túnica es alba, con un sol dibujado sobre su vientre. El camino se pierde detrás de los cerros. Su fina huella no deja rastro, pero en el aire se huele un perfume de brotes verdes. En su seno lleva la fértil noticia para compartirla con su prima Isabel.

EL SUEÑO DE JOSÉ:

Los nubarrones oscurecen el día. La confusa noche se acuesta con José, mientras el trueno responde al relámpago. De pronto, se abre un claro entre las nubesy el viento murmura sonidos de paloma en los oídos del carpintero. Parece que duerme, parece que no. Una mano pequeña cogerá su martillo para golpear la dura madera de la vida.

EL NACIMIENTO:

No hay lugar para ellos. En la posada, el mesón donde se parte el pan es angosto. El corazón del hombre se está estrechando, las manos se cierran, los ojos no miran el horizonte, el sol no tiene donde brillar. La sonrisa de un niño anda buscando espacios de amor y de paz. De pronto, se ilumina el pesebre.

CIERRE:

Un niño te espera en Noche Buena.

Escribió: EUGENIO RENGIFO

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