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Por Adolfo Vera

Siempre en verano

Es usual que cuando comienza el verano nos preparemos para realizar distintas actividades con gran entusiasmo. Siempre está presente en nosotros los viajes, aunque sea a un lugar cercano a nuestro hogar, o bien, decidamos que nuestro viaje sea a un poco más lejano, dentro o fuera de chile.

En Chile las vacaciones comienzan en enero, pero febrero es el mes que marca el descanso de buena parte de los chilenos y su desplazamiento a los distintos destinos turísticos. Puede ser la playa, un lago, el campo, un parque, algún sector cordillerano o cualquier espacio que nos haga sentir cómodos y felices. 

Lo primero

Lo primero que hacemos es revisar nuestro mapa, buscando el destino que sea grato y este dentro de nuestras posibilidades, o bien, aceptamos la invitación de un grupo de amigos que nos lleve a la aventura.

Cuando estamos con todo claro, lo que nos queda decidir si nuestro viaje será en vehículo, bicicleta, moto, bus o avión. Dependiendo donde vayamos, trazamos nuestro destino.

Entonces preparamos todo, nuestro equipaje, ropa y algunos alimentos. Pero lo infaltable, nuestra cámara o teléfono, algo que no se puede olvidar, para contactarnos y registrar todo se lo que se ponga por delante, sean fotografías o el registro de algunos videos.

Los viajes

Si hemos decido viajar en un trasporte personal, una vez en la ruta, paramos a tomarnos un café o comer algo, ahí salen las primeras fotografías, no queremos perder ningún instante de nuestro viaje. Cuando llegamos a nuestro destino, armamos nuestra carpa o nos instalamos en alguna casa, esperando que amanezca pronto para comenzar nuestro recorrido.

Conocemos nuevos lugares y personas, y porque no decirlo, nuevas amigas y amigos se integran a nuestra vida. Hemos dejado atrás por un momento lo cotidiano, y de alguna manera nos hemos transformado en seres más libres, lleno de entusiasmo y atento a las nuevas vivencias.

Lo inexplorado nos atrae, entonces recorremos lugares buscando nuevas experiencias, siempre con nuestra cámara en mano, algo que fotografiar nos llamará la atención o simplemente algun registro casual saldrá. Siempre va a aparecer algo interesante que nos viene a buscar; un paisaje, personas, lugares que jamás hemos vistos y vivido sus sensaciones, lo ignoto se hace cotidiano. 

Sentir sensaciones, olores y espacios llenos de aromas nos puede brindar una experiencia formidable. Sacamos nuestra cámara una y otra vez y comenzamos a encuadrar, componer, cuando estamos seguro, hacemos las fotografías que quedaran como recuerdo, y no solo un recuerdo, alguna obra artística saldrá de todo esto. 

Y en los atardeceres después de la playa o un paseo, viene bien un mate, beber un licor, una deliciosa comida, componer una canción o un poema, al calor de una buena conversación en esas tibias tardes de cielos de azules oscuros lleno de estrellas.

Al otro día, nuevas experiencias, otros recorridos, otras fotografías mantendrán nuestro entusiasmo latente en esta persistente aventura. Pero no importa si nuestra fotografía nos quede bien compuesta o con algun detalle técnico, siempre lo importante va a ser el recuerdo, imágenes que van a engrosar nuestro patrimonio fotográfico y videográfico, ya sea personal o familiar.

De vuelta a casa con fotografías y nuevas historias

Bueno, nuestro viaje ha sido un incesante recorrido, lleno de colores y aromas, amistades y largas conversaciones, pero como todo concluye, una vez de vuelta, esas imágenes guardadas en nuestra memoria y registradas con nuestra cámara, serán mudo testigo y el regreso de todas las experiencias vividas en un verano fascinante de nuestra existencia. Si están con ganas de viajar, anímense y no se olviden de las recomendaciones.

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