El gran problema del rock peruano y lo que la cumbia supo aprovechar

PERÚ

FUENTE: Impulsor FM 

Yo creo que una de las principales razones por las que el rock peruano nunca ha tenido un éxito masivo es por el ELITISMO de sus inicios.

Desde sus comienzos, los sectores populares no lo han sentido como suyo. El origen del rock es foráneo: estadounidense, y luego explosionó en Inglaterra. Los primeros rockeros peruanos eran personas de clase media alta que sabían hablar inglés, muchos cantaban solo en ese idioma e incluso (varios de ellos) tenían apellidos poco comunes en Perú.

En cambio, en Estados Unidos e Inglaterra, los primeros rockeros sí venían «de abajo». Por eso tuvieron mucha aceptación. Por citar un ejemplo: The Beatles eran de provincia y sus familias eran de clase obrera. Ellos se mostraban sencillos y naturales en público. Esa fue una de sus fortalezas para lograr aceptación y popularidad.

La identificación en la música es un arma muy poderosa.

En Perú, en los 70’s y 80’s siguió siendo igual: los rockeros eran etiquetados como «pitucos». Recién a mediados de los 80s (con la movida del rock subterráneo) y ya con mayor fuerza en los 90s (con Los Mojarras, Rafo Raez, La Sarita, etc), es que empezaron a surgir los primeros grupos de rock de sectores populares. Pero ya era demasiado tarde; otro género había ganado mucho terreno.

Muy posiblemente «Triciclo Perú» sea el mayor intento que ha tenido el rock nacional por acercarse a la clase trabajadora peruana. Otro notable ejemplo es Uchpa, con su propuesta de incluir letras en quechua. Pero no hay muchos más esfuerzos: en general, no hubo (ni hay) sentido nacional en nuestro rock, ni en lo musical, ni en las letras.

La clase obrera trabajadora sí se sintió ampliamente identificada con la cumbia peruana. Muchos de sus exponentes estudiaron en colegios públicos, trabajaron en mercados y tuvieron infancias muy pobres. Sin embargo, tuvieron la única luz de esperanza de su talento, lo aprovecharon y consiguieron el éxito. Esos orígenes, y su posterior historia de superación, es la que cautivó e identificó a la mayoría de peruanos.

Recordemos que somos un país mayoritariamente andino, y que Lima es una ciudad compuesta, principalmente, por inmigrantes andinos. No es sorpresa entonces comprender que la cumbia invadió el Ande y la convirtió en chicha, invadió el norte y la convirtió en sanjuanera, invadió la selva y la convirtió en cumbia amazónica. A raíz de esa invasión musical es que el Perú empezó a desquitarse, a través de la cumbia, sus penas y sus alegrías, sus triunfos y sus fracasos, su día a día.

Mientras que el rock mantuvo una postura elitista, la cumbia siempre se mostró empática con la gente.

¿Se revertirá esto? Yo creo que es imposible. La cumbia es imperial en Perú; se ha ganado al pueblo y eso supone un amor sempiterno. De hecho, en este nuevo siglo, ya ha calado en todos los sectores sociales del país. Desde el empresario que contrata a las mejores orquestas para sus fiestas privadas, hasta el ciudadano de a pie que paga por verlas en un concierto, o las personas humildes que las escuchan por la radio en algún lugar alejado del país.

La cumbia nacional actualmente sigue teniendo exponentes que vienen de barrio popular, y nunca de arriba. Esa es una de sus mayores fortalezas: mantienen la identificación y cercanía con la gente.

La música criolla fue el estilo más escuchado por los peruanos desde los primeros discos a inicios del siglo XX. De ahí que se instauró El Día de la Canción Criolla en 1944. Pero a mediados de los setentas, toda la figura musical del país cambió para darle el primer lugar a la cumbia, hasta estos días, y según se prevee, varias décadas más.

La cumbia peruana ya debería tener su día nacional.

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