ADIÓS, MARIO VARGAS LLOSA

La tarde de este domingo, se conoció la muerte del escritor peruano, Mario Vargas Llosa, a los 89 años.
Vargas Llosa es considerado uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos, obteniendo el Premio Nobel de Literatura en 2010, el Premio Cervantes en 1994, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1986, entre otros galardones.
También participó en el documental de “Alturas de Macchu Picchu”
ADIÓS A MARIO VARGAS LLOSA
En cierta y hasta en bastante medida, Los Jaivas también pertenecimos al Boom Latinoamericano en lo que respecta a la música y a las letras de nuestras canciones.
Ser americanista significa pertenecer a una corriente cultural, social, histórica, etnográfica y artística que corre por las aguas de nuestros ríos continentales y que duerme en las cimas nevadas de los grandes volcanes de todas las Américas.
Ser americanista es un contexto global que no solamente incluye a los criollos americanos: también el americanista piensa y está con las conciencias y rituales de todos los pueblos originarios.
Ser americanista implica estar en cada templo milenario, vivir apuñado en las manos curtidas de la pobreza territorial, rumiar en boca de los mestizos, también de las acaudaladas fortunas terratenientes que guardan sus bienes en los omnipotentes bancos de las capitales de nuestros inciertos países inventados.
Ser americanista es, al fin, sostener un sueño nunca hecho realidad, mantener un ideal precario, una tierra sin nombre que no hace más que dar sus frutos al viento de la inmisericordia.
Tierras olvidadas en las sepulturas del silencio feroz y milenario. Las Américas solo gimen su destino olvidado, enterrado en nuestros campos de bien. Al ver cómo van partiendo los inventores de este nuevo continente que no coincide ni con las lenguas ni con las sangres de nuestros pueblos sumergidos, no queda más que un gesto de inconsistencia, un balbuceo intraducible, un sentimiento de culpa casi ajeno, una propuesta para un pacto que jamás vendrá.
Mario Vargas Llosa pertenecía a la casta de escritores inventivos. América, solitaria e incólume, resiste todavía una leyenda que subyace en cada pedazo de continente, en cada rincón de los corazones solitarios que han debido contemplar por siglos el destierro en sus propias tierras.
Parte “el último de los mohicanos” que creyó y tomó estos ríos, estos montes y volcanes, estos pueblos inseguros y sin rumbo, como terreno rico para su discurso platónico, para su verdad indecible.
En nuestro trabajo por musicalizar Alturas de Machu Picchu y sobre el video que hiciera Reynaldo Sepúlveda para Canal 13, dice Mario Mutis: “Comenzamos la obra con un Premio Nobel, y finalmente nos quedamos con dos”.
A nuestra generación le corresponde una América insurrecta, incomprendida, avasallada y escondida. ¡Adiós a nuestro congénere, artista, pensador y escritor, como él quería que lo recordaran! Y lo recordaremos como a uno de los grandes de América. Que en Paz descanse.