La nave de los sueños

Crónica de Guillermo Contreras

Un mago recorre Buenos Aires resucitando las buenas bandas

“Hace 23 años que estamos con La nave de los sueños”, nos dice Gabriel. “A la vez, Matías tiene una productora, “Fomento producciones” (en pausa en este momento), que revivimos para la película. Nos juntamos, Matías y Gabriel. Uno tiene atrás la Nave como estructura, y el otro aporta su estructura que son amigos, técnicos que, de una forma u otra, colaboraron con la película”.

Nos reunimos una tarde de lluvia y frío con Gabriel Patrono y Matias Lojo, los productores y directores de la película “Alguien más en quien confiar”,  me esperan con algo caliente y ganas de charlar, descontando la buena onda.

Alguien más en quien confiar es un documental. Nos cuentan que les llevó 2 años y medio. Se grababa algo, se editaba; se juntaba gente. No se hizo a tiempo completo. Se hacía a contra-turno de los trabajos, sábados y domingos. Si queremos medir a tiempo completo, habrán sido unos seis meses. Venían bien esos tiempos intermedios, porque revisábamos el material. Cada fragmento era revisado para ver qué descartábamos y preparábamos nuevas entrevistas. Fue tiempo bien usado para la planificación y el armado”.

Luego de pensarlo un rato, calcularon: en total, grabaron más de 15 horas de material entre 15 y 20 horas . Para este documental, filmaron mucho que después sirvió.

“Aprovechamos la experiencia de los dos para ir a cada entrevista sabiendo qué habían dicho los otros y qué necesitábamos que nos contasen. Buscábamos y sabíamos qué nos podrían entregar. Alfredo Rosso fue el que mejor explicaba todo. Nos dio el contexto general que necesitábamos. La investigación previa nos dio claridad de lo que buscábamos. Eso facilitó que nos sirvieran esas horas de grabación”.

“Cuando comenzamos, Matías tenía muy claro lo que quería de la película: que sería una cronología, que se trataría de dar mayor importancia a la década de los 70 porque era vital para la banda, pero también que no dejaríamos afuera las siguientes etapas de la banda. En ese momento, la banda no estaba tocando. No sabíamos cuál sería el final, que terminó siendo el regreso de la banda. Ellos volvieron en medio de la filmación de la película”.

¿Por qué eligieron El Reloj?

Matías dice que él tenía ganas de hacer el documental sobre ellos. Le parecía una banda muy interesante “La idea no fue de la banda, porque, en ese momento, estaban en otros proyectos, no estaban tocando. Los del El Reloj dicen nunca haber estado separados, siempre están esperando”.

EL grupo La nave de los sueños tiene un ciclo, que se llama “La pesada del doc, en el que involucran más de 30 documentales sobre distintas bandas, dice Matías. “Yo veía ese ciclo y faltaba la película sobre el Reloj, faltaba el periodo de rock pesado de los 70”.

“Y la película fue muy bien recibida. Muchos que queríamos mucho a El Reloj lo habíamos perdido en el tiempo”.

Ambos coincidieron en hacer el documental de El Reloj, y Gabriel tenía experiencia en documentales. Ambos encaran el proyecto, lo discuten mucho. Matías armó el primer bosquejo y, así, comenzaron a ver cómo sintetizar, qué dejar, qué agregar. Trabajaron mucho en la preparación.

Matias aclara “Teníamos predisposición a trabajar en grupo, a negociar. Tiene que ser el resultado del trabajo de dos productores y los colaboradores. Y queríamos resaltar la voluntad que ellos tuviero”

La pesada del doc aglutina a varios directores de documentales sobre bandas o estrellas de rock. “Nos agrupamos para salir de gira, para tener más fuerza. Juntos interesa más a la gente, al público, con la presentación de seis o siete documentales. Hay alguna de las películas que se están haciendo, que se van agregar pronto al ciclo. Por ejemplo “Peregrino” de Gustavo Soulé (Vox Dei), que tiene muchas cosas lindas para contar: él es una biblia”.

Entre estos documentales, nos cuentan, hay uno de Barriga de la banda “Sexual democracia” de Chile.

Proyectos inmediatos

Gabriel agrega “Estamos a full con Alguien más en quien confiar. La estamos proyectando en diferentes barrios y en festivales de cine. La llevamos a diferentes barrios para que todos puedan verla. Y pensamos levantarla a la red para que esté disponible masivamente. Por nosotros, ya estaría en la red”.

“Se estrenó en Mayo, a sala llena todos los jueves en La Cooperación, sala de la calle Corrientes. Pero la veníamos preestrenando con gran éxito desde diciembre. Nos sigue pasando en Ituzaingó. El otro día, no entraba más gente y seguían llegando”.

“Era difícil encontrar grabaciones, buscamos en los recuerdos de la familia. Ahí había fotos, algún video”.

Detalle del trabajo

“La edición, lo técnico lo hace Matías, pero la elección de lo que va lo hicimos juntos. Se fue armando a medida que se grababa. Eso me dejaba lo huecos para llenar con nuevas entrevistas. El esquema pasaba completo por mi cabeza. De los 70 a 2011, era el plan inicial”.

“Al principio, tener todo el material desarmado es como entrar en una habitación toda revuelta: el TV en el suelo, la cama dada vuelta, la ropa por todos lados, los discos por ahí. Te vuelves loco pensando que eso no lo terminas de ordenar nunca y, una vez que comienzas funciona. Armaba y lo discutíamos. Así mirábamos como si fuéramos espectadores; así buscamos acentuar una frase, un comentario”

“¿Cómo le contamos a alguien que nunca los escuchó? Ese era el desafío. ¿Qué buscamos? Que la gente se acerque a su música, que la película sea atractiva para los fanáticos y para los que nada saben de ellos, o nada del rock”.

La canción

Alguien más en quien confiar sonó mucho en Buenos Aires en los años 70. A los que la recordamos nos mueve todos los pasteles de cumpleaños de nuestros queridos principios del rock.

Nota de Guillermo Contreras para la revistadelsojaivas.com

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