El Reloj

Crónica de Guillermo Contreras, Gabriel Sacco y Sofia Estrella

Entre 1970 y 1972, en Ramos Mejía, zona Oeste del Gran Buenos Aires, una banda nueva comienza a preparar sus propias canciones. Se ensambla de a poco, coinciden en el estilo. Escuchan Led Zeppelin, Deep Purple, Rush; suenan muy bien, sincronizan entre ellos de tal forma que uno de los que compartía sus ensayos les dijo: “tendrían que llamarse EL RELOJ porque suenan exactamente como un relojito”. A pesar de haber pensado ya otros posibles nombres (“Engendro” era unos de los nombres tanteados), los músicos terminan eligiendo El Reloj para la que sería la banda pionera del rock pesado en Buenos Aires.

Nos juntamos con Eduardo Frezza y Osvaldo Zabala en un bar de Flores. Ahí en una mesa, ellos nos esperan con muchas cosas que contar.

 

¿Cómo comenzaron?

Eduardo. ─Nos juntamos en el año 1970 con el bocón Francino y él me llevo a Willy Gardi. Aún no teníamos nombre, veníamos de bandas propias y comenzamos a generar el estilo de la banda ─aclara Osvaldo que él no estaba en ese momento: él ingresó en 1973.

Eduardo. ─Tocamos en público por primera vez en 1972, en el cine Monumental, con una gran convocatoria para la época. Con publicidad de boca en boca, entraron más de 1200 personas (aclarando que quedó gente afuera). Bueno, ahí aparecieron los productores, que, como siempre, aparecen después. Nos reunimos con Jorge Álvarez y Oscar López, pero no llegamos a ningún acuerdo con él. El primer productor que tuvimos fue Leo Rivas, productor que nos llevó a la RCA. Ensayábamos en la casa de Luis Valenti, el tecladista. En esa primera formación, estaba Horacio Tucata; luego, lo reemplazó Osvaldo Blanco, Gregorio Felipe (que falleció en un accidente) y, entonces, lo reemplazó Osvaldo Zabala, que nos lo presentó Lite Graziano─. Eduardo vivía, y vive, en Mataderos. Todos los días ensayaban en Ramos Mejía, al oeste de Buenos Aires. Y sigue el relato─. Teníamos la sala de ensayo grande y nos visitaban amigos. Venían Pappo, Rafanelli, Alejandro Medina, Iorio; todos venían a zapar. Zapábamos juntos y aprendíamos unos de otros. En “Divagarios”, nos juntábamos a divagar zapando juntos. Mientras tocaban unos, los otros esperábamos con el instrumento listo y el cable en la mano para subir en cuanto alguno se bajaba.

Osvaldo. ─Era mucha gente. Recuerdo que hasta vino el flaco Spinetta. Eso sí, en la batería, estaba siempre el Negro Amaya (Black Amaya). Eran zapadas, la creación de los temas pasaba por momentos más íntimos de cada uno. Pero lamentamos que no se hayan grabado esas tremendas zapadas. No era como ahora que todo se graba, se registra. No tenemos muchas fotos de esa época, no hay registro filmado. Era otra época.

Eduardo. ─Con Los Jaivas, nos cruzamos muchas veces en los recitales, tuvimos el gusto de juntarnos con muchos próceres del Rock ─lo dice sin hacer notar que ellos fueron parte del grupo de músicos fundacionales del rock nacional─. Pappo fue el primero en invitar músicos de otras bandas a tocar con él ─y nos recuerda que Pappo lo invitó a ser parte de Pappo’s Blues, pero su compromiso con El reloj se lo impidió.

Influencias musicales de El reloj

Osvaldo. ─Teniendo en cuenta que, a principios de los setenta, la información era poca, nosotros escuchábamos Deep Purple, Rush, Emerson Lake and Palmer, Zepellin. No teníamos mucho más para escuchar. Esas eran las influencias, pero nosotros generamos temas desde el principio. Considerábamos que El reloj tenía un sonido propio. Salía todo de nosotros. Más de Willy Gardi y de Eduardo Frezza. Desde el principio, comenzamos a crear juntos.

¿Cómo es el proceso creativo?

Eduardo. ─El proceso, a veces, comienza con una zapada; luego, intercambio de ideas con esa base y se da forma un tema. Otras, uno traía una idea casi terminada y pasaba por el filtro de todos. Cada uno agregaba algo o, en las pruebas, se tomaban o descartaban las ideas, siempre tocando en grupo. El tiempo era completo, desde las 9 hasta que caíamos muertos. Éramos todos de signos y caracteres diferentes. Eso le dio fuerza a la banda. Teníamos nuestros problemas, pero éramos El reloj. En ese momento, no éramos conscientes de lo que estábamos haciendo. Hoy, viendo el impacto que tiene en el tiempo y que lo que hicimos aún suena, nos damos cuenta realmente de lo que generamos. Ahora nos dicen que fuimos referentes de otros músicos, eso nos reconforta.  En el arte, cuando lo estás haciendo, no se toma conciencia de lo que se deja. Solo después puede verse. Es como una ola creativa, viene y se va. Nos sorprende que estamos tocando temas que tienen poco más de cuarenta años, y el público se emociona, algunos lo escuchan por primera vez.

Osvaldo. ─Hace tres años, dos productores deciden hacer un documental sobre El reloj, y, gracias a esa iniciativa, hoy, volvemos a sonar. Hay un redescubrir de El reloj por las nuevas generaciones y un reencuentro con los de nuestra época. Somos los Walt Disney del rock ─dice en broma─. Nos congelaron en los 70 y nos descongelaron ahora. Volvemos con la misma fuerza que antes. Y, al año 2018, llegamos como una gran novedad al público. El disco que sacamos está grabado en vivo. Se grabó en tres presentaciones. El técnico de sonido está haciendo un trabajo muy bueno.

Después de los 70, ¿qué fue de El reloj?

Eduardo. ─Después de hacer dos Luna Park nos separamos. Teníamos muchos problemas, nos paraban en la ruta. Éramos enemigos del régimen. La cultura era enemiga del proceso.

Osvaldo. ─Seguimos tocando. Armé otras formaciones de El reloj. Eduardo formó otra banda “Cronología”, nombre cercano a El reloj. Parte de esa formación está hoy en El reloj: el tecladista y el batero. Yo tengo actualmente una banda “Oz” con Maximiliano Zabala, mi hijo. Estamos grabando en este momento. El reloj grabó, en 2000, “Mercado de Almas” y “Hombre de hoy”. El reloj estuvo vivo todo este tiempo. El reloj, con diferentes formaciones, fue dejando su rastro. 

Eduardo. ─El reloj es hoy, con un pasado fuerte y su evolución, pero nos interesa sonar hoy y que nos escuchen.

Proyectos

Osvaldo. ─Estamos en una etapa recreativa de los inicios de El reloj, los orígenes. Luego, iremos conformando el material nuevo de la banda. El sábado pasado tocamos “Los cinco elementos”, un nuevo tema. Esa será la nueva etapa. Un reloj nuevo 2019, un disco nuevo. Tal vez un Luna. El reloj sigue soñando, sigue sonando.

En Facebook, la banda aparece como “Elreloj2018” porque hay muchos sitios no actualizados, no oficiales.

Nota de Guillermo Contreras, Gabriel Sacco y Sofia Estrella para

revistadelosjaivas.com y laveredadelsol.com.ar