El canto del chucao y la poética del paisaje

Por Eugenio F. Rengifo L.

A pesar de lo pequeña que es esta ave del monte, el canto de Chucao se escucha potente desde lo profundo de los bosques nativos en el sur de Chile. Hermosa voz que me cautiva y que se entreteje con el sonido del agua de alguna vertiente y el viento que gime entre los árboles. A este sonido que surge del vientre de la naturaleza se suma el golpe de un kultrun, el soplido de una trutruca o la vibración de un trompe que algún araucano hace vibrar en su boca. Miro a mi alrededor y veo algas que cuelgan de unas especies de bateas, huellas marcadas en un panel que semeja tierra originaria, réplicas de estacas con nudos como las encontradas en Monte Verde, un lienzo enorme con imágenes de volcanes.

Estoy en una sala de exposiciones en el Centro de Arte Molino Marchmar CAMM, Puerto Varas, cuando ya casi finaliza noviembre, donde se presenta la muestra <<La poética del paisaje>>, experiencia estética que invita a nuestros sentidos a un viaje por los abiertos caminos de la belleza para rescatar en forma simbólica la naturaleza junto al espíritu ancestral de ese vasto territorio que sostiene generosamente la vida de miles de chilenos en la Región de Los Lagos.

Converso con Verónica Astudillo, artista que ha preparado esta inspiradora muestra, reflejo fiel del amor que ha puesto en cada detalle para involucrarnos con nuestra identidad a través de la plástica, el sonido, texturas, la historia. Me invita a conocer algo más sobre los cuatro volcanes que acompañan a las comunidades de la zona desde hace siglos, Puntiagudo, Osorno, Tronador, Calbuco. Con textos del poeta Juan Paulo Huirimilla y música araucana me voy adentrando en leyendas y en la fuerza y belleza de la imponente presencia de estos verdaderos monumentos naturales que, al mirarlos desde Puerto Varas, a la orilla del lago, parecen emerger de las aguas del Llanquihue como vigilantes custodios de la belleza patrimonial de la región.

Verónica es Licenciada en Arte por la Universidad Católica y vive en este entorno hace 8 años. Se ha integrado al proyecto <<Archipiélago visual>>, que desarrolla investigación, creación, difusión artística y pedagógica del territorio y patrimonio de la Región de Los Lagos desde el punto de vista del arte.

De pronto, con tanta poesía visual, vuelvo al otoño del año 2002, cuando en un encuentro con el poeta Elicura Chiguailaf, me regala, con <<un saludo Azul>>, su libro <<Recado confidencial a los chilenos>>, un llamado a crear espacios de convivencia con los pueblos originarios y con la madre naturaleza. Escucho como si fuera hoy sus palabras:

<<Durante los meses que trabajé en este texto, muchas veces recordé mis andanzas, junto a mi hermano Carlitos, en los bosques milenarios de la tierra de mis abuelos, en mi comunidad. Sabíamos adónde íbamos, adónde teníamos que llegar, pero las hojas del otoño o la nieve del invierno y, sobre todo, la enmarañada vegetación de la primavera, solían ocultar las débiles huellas que nosotros mismos habíamos dejado. Así muchas veces tuvimos que volver al punto de partida y rehacer el trayecto. En cada uno de esos nuevos intentos, del aparente “error” aprendimos algo distinto. De lo efímero: las flores, las mariposas, los hongos, los insectos. Y de lo permanente: la lluvia, los árboles, los animales, las aves, el aroma, el sonido de los esteros, el viento y los Sueños>>.

La poética del paisaje nos abre un camino de encuentro, de esperanza, de armonía con nosotros mismos y con las comunidades en las cuales construimos el día a día. El arte, la cultura, la belleza nos llevan de la mano hacia ese Azul que nos enseña Elicura y esa imponente naturaleza anunciada por el canto del chucao que nos muestra Verónica Astudillo en su obra que presenta hasta mediados de diciembre en el CAMM de Puerto Varas.