Alejandro Zambra, escritor: “Me gusta sentir la relación entre el pulso de la vida y la escritura”

 

Una conversación para conocer las formas de conocer al escritor chileno

Por Fernanda Schell

Alejandro Zambra
 

Lunes a las 3 de la tarde. Se acercaba el escritor chileno Alejandro Zambra. Un hombre alto, robusto, vestido de negro. Estaba acompañado de mochila oscura, cigarros e intenciones de entablar una conversación acerca de su pasión, la literatura y los libros. Él desde pequeño tenía la intención de escribir, había intentado encontrarse en otras artes, pero su pasión son las letras.

 

Alejandro Zambra estudió Literatura en la Universidad de Chile. Él se ha dedicado a realizar clases, escribir novelas, poesías y ensayos. Es conocido por su novela Bonsái, lanzó su reciente texto, Tema libre,que expone conferencias, ficciones, ensayos y divagaciones literarias. Zambra, además, lanzó su reedición del texto No Leer, libro que expone columnas, vivencias y expresión acerca de la actualidad en la Literatura.

 

Actualmente se encuentra radicado en México, tras una estadía en New York, donde conoció a su esposa y formalizó su relación. Pero no ha sido impedimento para continuar con sus textos.

 

En un café de Providencia, fumaba su cigarro, mientras tenía su pelo alocado. Él comenzaba a narrar sus inicios, libros, constantes cambios y transición por las letras.

 

-Estudió Literatura. ¿Qué lo impuso hacerlo?

Las ganas de seguir leyendo. Era evidente que era un camino más difícil. Entre Periodismo o Literatura, preferí Literatura porque estaba muy enamorado de esa carrera. Pensaba que era genial congeniar el placer con la obligación. Tenía una idea clara de estudiar, sabía que no era para seguir escritor, sino, para hacer clases o investigar.

 

– ¿En la Literatura se empezó a auto descubrir?

-Sí. La escritura siempre tiene esa función, aunque no escribas algo que parezca autográfico. Hay investigación interna y un descubrimiento. Se escribe para descubrir, no para comunicar algo que sabes. El hábito de escribir lo tuve desde muy chico, pero no el deseo de ser escritor.

 

– ¿Se autodenomina un autor de ficción autográfica?

– No, para nada. Va cambiando. Si escribes en primera persona se genera la ilusión de ficción autográfica.No le doy mucha importancia, no quiero contar algo que me pasó a mí, siempre es bueno tratar de investigar a uno mismo y va a llegar a algo que te.

Ni como escritor de ficción autográfica, ni como escritor, prefería no catalogarme de ninguna manera.

Mientras una señora se acercaba a pedirle fuego para encender su cigarro, él empezó a dialogar un par de palabras mientras buscaba su encendedor. Luego, perdimos el ritmo y volvimos a la conversación. 

 

– ¿Hay que tener talento para escribir?

-No sé, creo que hay que tener más hábitos. Una escritora argentina Hebe Uhart, le preguntaron si el escritor nace escritor y ella dijo nace bebé. Escribir en mí caso fue un hábito, estaba muy conectado con la vida.

 

-En No leer señala que “aunque escribo libros, siempre me asombra que la gente escriba libros”. ¿Tiene alguna teoría acerca de por qué escribe libros?

Es mi manera de estar en el mundo. No digo que sea la mejor forma. Ahora me resulta natural, pero da nervios. En ese texto, habla del libro que estás escribiendo, tu familia, problemas, deseos, risas y de pronto sale tu amigo con una novela. Te das cuenta lo que estaba haciendo durante esos dos años. Me pasa eso cuando alguien me pasa el texto, no lo puedo despegar de la situación del contexto. Me resulta impresionante que alguien estuviera escribiendo un libro.

 

– ¿La ficción es una forma de decir la verdad?

 Mientras intentaba prender su vaper y al no lograrlo, saca un cigarro para encenderlo.

-Es buscar la verdad, no creo que lleguemos a decirla o mentir. La ficción y la mentira no son sinónimos. Se insiste mucho en la idea de la realidad, pero el realismo literario es muy estrecho, suele dejar de lado los sueños y son parte de la experiencia. De pronto un texto ficticio permite una aproximación más auténtica que un pasaje no ficticio. No creo en esas divisiones. Siempre hablamos acerca de un desplazamiento hacia a lo inexacto.

 

Los textos

 

– ¿Las críticas te afectan o tus amigos cuando leen tus textos?

– No, pero tienes que encontrar los interlocutores adecuados que se pongan en tu lugar y proceso. Ellos deben tratar de “cachar” donde esta ese libro en relación a ti, pero no es objetivo. Me parece importante que revisen mis libros porque es relevante para el proceso de creación. Sin embargo, soy una persona muy insegura. Cuando estoy en las últimas partes del proceso de publicar soy sumamente maniático y nervioso, cambio texto hasta el último minuto. Cuando ya está publicado, me olvido, no lo sufro. Cada vez estoy menos pendiente de lo que se diga. No me interesa la literatura, la adoro. No podría vivir sin libros, sin leerlos, pero estoy muy talado en la vida.  

 

– ¿Por qué no le interesa la Literatura?

-Me interesa, pero es una parte más de la experiencia, no es todo. No me siento como dando examen. Me demoro mucho en los libros, por eso los libros no me pertenecen.

 

– ¿Te costó publicar tu primer texto, Bonsái?

-No me costó, porque tuve suerte. Lo mandé aquí en Chile. Tuve respuestas dispares y algunas negativas, pero se me ocurrió mandarlo a Barcelona. Me dio mucha vergüenza. No le dije a nadie, pero muy pronto tuve una respuesta positiva, tuve suerte que el libro se encontrara con un editor como Jorge Ralde, que le gustó muchísimo.

En realidad, Bonsái no es mi primer libro, pero hace más ruido que la poesía. Mi primer libro es de poesía, pero es muy malo.

 

– ¿Por qué es malo?

-Para mí fue importante publicarlo, aunque sea malo. Cuando publicas poesía, más o menos sabes quién lee tus libros, es un mundo pequeño. No saber quién lo va a leer es una sensación “bacán” porque uno experimenta como lector.

 

Reformular las letras

 

– ¿Por qué hay libros que no debemos leer?

-Hay que leer cualquier cosa, no me interesa prohibir nada. No leeres un chiste de título. Funcionó como anunciado. No es una imposición. En un momento tenía que leer muchas cosas por obligación. Me resultaba placentero leer otras cosas, entonces No leerlas cosas que estaba leyendo. Son recursos de arbitrarios, reírse de tanta solemnidad.

 

– ¿Qué desea expresar su texto No Leer?

-Pregúntale al título. Él reía. Tienes que pillarlo en momentos particularmente honesto.

Mientras reía y tomaba sorbos de su café, volvía retomar la conversación.

En el libro hay un elogio decidido de la lectura, tenía la gracia llamarse No Leer, porque es lo contrario a lo que plantea el libro. Por otra parte, no leer otras cosas para leer otras.

 

-Su nuevo libro Tema Libre es un texto guiado al periodismo ¿Cómo armó la estructura?

-Se fue dando así, es no ficción. Cubre un periodo muy largo, la primera conferencia es del 2013, cuando yo estaba terminando Mis Documentos y los últimos son de fechas recientes. Los otros son dos textos son nuevos, de hace tres meses. En algún momento lo sentí como un libro y tuvo mucha importancia el diálogo con el editor. Los últimos los escribí robándole tiempo al tiempo. Los quiero mucho por eso, salieron sacando la vuelta y llevados por preocupaciones más urgentes.

 

– ¿Por qué preocupaciones urgentes?

-He estado viviendo muchas cosas determinantes para mí, cambiarse de país, tener y criar un hijo. Son cosas absorbentes y hermosas. De pronto iba a seguir con la novela, pero pretendía escribir otras cosas. Intentaba descifrar algunos asuntos. Me gusta sentir la relación entre el pulso de la vida y la escritura.

 

– ¿Eso le afectado en cambiar su trabajo literario?

-Escribir es mi trabajo, es raro, pero no estoy obligado a hacerlo. Me gusta. En estos años he postergado el trabajo, pero tengo la suerte de poder estar mucho con mi hijo. Eso me parece “la raja”. Es un privilegio y trato estar a la altura. Antes perdía el tiempo.

 

– ¿Siente que los tiempos literarios hay un retroceso o evolución?

Cuando tenía veinte años, existía la teoría que de que todo estaba escrito y no valía la pena escribir porque cualquier cosa que pensara ya había sido realizada. Eso le hace muy mal a la literatura porque la convierte en falsedad. Es como el paradigma de Borges, quien hizo todo. Él entendía la originalidad como una condena. Aunque no quieras ser original lo eres.

 

– ¿Se siente original?

-Hago lo que hago. No quisiera renunciar a seguir buscando. Mi ritmo de publicación no es más que la manera en que he venido formulando algunas cosas. La originalidad no me resulta una discusión estimulante. Hay escritores están buscando lo que no se ha hecho para hacerlo, ese no es mi caso, porque en el fondo quiero hacer lo que salga. No tienes por qué escribir tratando de complacer. Por estar a la moda haces algo que no te interesa.

 

El futuro

– ¿Cuáles son sus proyectos?

-Estoy hace rato en un par de libros y espero terminar en próximos meses. No me gusta hablar de esto porque se chinga. Me enredo. Prefiero no tenerlo claro.

 

– ¿Escribiría un libro autobiográfico?

-Sí, hay que escribir. De ahí vemos ahí vemos si es un libro o no. Escribes para descubrir cosas. Lo autobiográfico no tiene sentido para construir una imagen. Se hace una biografía tipo Facebook, estás mostrándote o construyendo un personaje de ti mismo. Me gusta la calidez de lo autobiográfico. Cuando estás leyendo sobre la vida de alguien o de tu vida.Solo hay que escribir. 

                                                       ALEJANDRO ZAMBRA