A 200 años del nacimiento de Frankenstein, la muestra

A 200 años de “Frankenstein o el moderno Prometeo”, la Biblioteca Nacional presenta El monstruo de Frankenstein, una muestra que conmemora el aniversario de la novela de Mary Shelley, obra que inauguró la ciencia ficción moderna

¿Quién no escuchó, al menos una vez en su vida, algo sobre la tenebrosa historia de Frankenstein? ¿Quién no vio alguna vez una imagen, una pintura o un dibujo del monstruo? Pero, ¿quién fue Frankenstein en realidad? ¿Cómo nació la idea de escribir sobre un personaje así? ¿Qué influencias recibió su autora para escribir esta novela? ¿Por qué puede decirse que las problemáticas que plantea se ajustan a los tiempos que corren, 200 años después de haberse editado por primera vez?

Las respuestas aparecen a lo largo de una muestra exhaustiva, académica y lúdica, que intenta describir a través de distintos canales el espíritu de una de las obras más famosas del mundo. Este es el sentido de El monstruo de Frankenstein, la exposición que la Biblioteca Nacional montó para acercar al público un abanico de variantes artísticas sobre la verdadera historia del famoso monstruo.

¿Por qué rendir homenaje a Frankenstein?

Alberto Manguel, director de la institución, sostiene que “una de las funciones esenciales de la Biblioteca Nacional es comunicar al público las grandes obras de la literatura. El Frankenstein de Mery Shelley es una obra emblemática de la literatura fantástica, una obra que marca la creación de un mito, inmortalizado después en el cine, el teatro, en los comics. Esta muestra expone la cantidad de formas y reencarnaciones que tiene este monstruo tan célebre, como símbolo feminista, como símbolo de rebelión, como la víctima emblemática”.

Asimismo, Manguel celebra “el aniversario de la publicación de la novela escrita por una adolescente genial, que supo componer no sólo esta figura emblemática de la literatura del horror, la literatura fantástica, sino que al mismo tiempo plantea un cuestionamiento del poder patriarcal, una pregunta muy útil en este momento, y una figura que pregunta también por la responsabilidad de los experimentos científicos”.

La muestra exhibe, entre otras cosas, ediciones ilustradas de Frankenstein, los libros en los que Shelley se inspiró a la hora de escribir su novela -tanto científicos como filosóficos y literarios- en ediciones muy antiguas pertenecientes al acervo de la Biblioteca Nacional. Se puede acceder, también, a una selección de fragmentos de los clásicos cinematográficos más destacados basados en Frankenstein, afiches de los films, historietas y libros infantiles que toman al monstruo como protagonista. Forman parte de la muestra las condiciones de escritura de la novela, el contexto en el que fue escrita y las consecuencias metafóricas de la criatura devenida en monstruo.

Un monstruo de todos los tiempos

Mary Shelley se valió de elementos del romanticismo y del positivismo, de la ciencia y del ocultismo para dar vida imaginaria a una criatura heterogénea. Con tan solo 18 años, la autora británica concibió un relato fundamental, un personaje del patrimonio cultural universal.

Publicada el 11 de marzo de 1818, y enmarcada en la tradición de la novela gótica, el texto deja entrever la inflencia que Shelley recibió de sus padres. Su madre, Mary Wollstonecraft, fue autora de uno de los primeros libros feministas, Vindicación de los derechos de la mujer, de 1792; su padre, William Godwin, fue precursor del pensamiento anarquista con Investigación sobre la justicia política y su influencia en la virtud y felicidad de la gente, de 1793.

¿Por qué leer (o releer) a Frankenstein?

El proyecto para montar la exposición fue llevado adelante por Jorgelina Nuñez, que trabaja en el área de Programación Cultural de la Biblioteca Nacional, junto con Evelyn Galiazo, quien tuvo a su cargo la coordinación de la muestra. Con un gran equipo detrás, Nuñez cuenta que la idea se basó en “recuperar la novela en todos los sentidos que se le puede dar vista desde la actualidad”. Por un lado, “la gestación de la novela en la Villa Diodati, donde un grupo de jóvenes románticos ingleses se reunieron con un propósito: ¿quién es capaz de escribir la historia de terror más escalofriante? De esa moción surgieron dos relatos paradigmáticos: por un lado, Frankenstein, por otro, El vampiro, el antecedente más inmediato de Drácula y de la literatura de terror”, explica.

La muestra tiene un carácter escenográfico y participativo, y conviven la ciencia y la literatura, una característica muy presente en el texto. Con los materiales que tiene el acervo de la Biblioteca, fue posible “reconstruir las lecturas de Mary Shelley a la hora de escribir la novela, es decir, todos los textos científicos, pero también los textos de alquimia y filosóficos que nutrieron a la novela y están muy presentes en todo el texto, en las reflexiones, en los experimentos, en la creación y en la vida del monstruo ”, continúa Núñez.

“Frankenstein es una fábula sobre la identidad, sobre una criatura que no tiene nombre, y que está hecha de fragmentos de otros seres humanos. Ahí nos plantea un gran interrogante acerca de la identidad. Además, es un planteamiento bioético: ¿hasta dónde es capaz de llegar la ciencia y qué sucede con la manipulación genética? Finalmente, podemos ver en Frankenstein metáforas políticas. En su momento, la obra fue leída como una metáfora de la Revolución Francesa, porque se decía que había nacido virtuosa y que había terminado sanguinaria”.

¿Por qué Frankenstein inspira terror?

La respuesta, para Nuñez, constituye una cuarta reflexión: “porque es distinto, porque es aquel con el que no podemos comunicarnos y, sin embargo, siempre está pidiendo que se lo acepte, se lo incluya, que le den un amor, que le permitan vivir en sociedad”. Por último, sintetiza Nuñez, “podemos pensar que Frankenstein representa una política del cuerpo que ha sido despedazado y vapuleado. Esto también nos está hablando del presente”.

La exhición desnuda de qué manera la educación, la identidad, los prejuicios, la discriminación, el patriarcado, la lucha de la mujer por sus derechos, el poder, la manipulación de la ciencia, la mirada del afuera, los estereotipos, el miedo y el rechazo a lo distinto son cuestiones que trascienden tiempo y espacio, y estuvieron tan presentes en 1818 como lo estań en el día de hoy.

A pesar de los doscientos años que han pasado de su primera edición, Frankenstein se mantiene vigente como un fenómeno que supo trascender fronteras y épocas: la muestra es una prueba tangible de eso. El monstruo de Frankenstein explica cómo y por qué el personaje se convirtió en un ícono de la cultura popular universal. Por eso, la exposición constituye una oportunidad formidable de adentrarse en el mundo del monstruo, a participar del recorrido, a descubrir lecturas, a mirar, a reflexionar. Y a descubrir sentidos, que se multiplican y cambian de arista en función de cada ojo.————————————————————————————————————–

¿Dónde y cuándo? El monstruo de Frankenstein puede visitarse de lunes a viernes, de 9 a 21, y sábados y domingos, de 12 a 19, en la Sala Leopoldo Marechal de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, Agüero 2502, Ciudad de Buenos Aires.

 

Entrada libre y gratuita.