Gabriel entre nosotros
Preparándonos para los cincuenta años, contemplamos con nostalgia el pasado.
Sin duda es una oportunidad donde el espíritu puede tan dócil remontarse en el tiempo y recorrer aquellos pasadizos de la memoria donde están guardados y eternamente transitando nuestros recuerdos.
La imagen tierna, vital y bondadosa de nuestro querido hermano Gabriel se nos viene a la mente y evocamos todos aquellos momentos que pudimos compartir en profundidad sin darnos cuenta ni percibir que un día íbamos a estar separados por este gran abismo donde solamente la abnegación de la vida puede permitirnos estar de nuevo jugando virtualmente, familiarmente, como hermanos.
Estos veinticuatro años que han transcurrido, más nos juntan que nos separan porque sabemos que nuestra historia seguirá en un tiempo que nos verá a todos siempre unidos caminando hacia el futuro, contemplando desde nuestro querido Viña del Mar el misterioso y desmesurado horizonte del océano Pacífico donde la retina de nuestros ojos de niño así como la del músico quedó detenida para siempre soñando un viaje que solamente tiene sentido si su destino es las estrellas del confín del universo.
Eduardo Parra


